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Miércoles , 18.07.2018 / 04:18 Hoy

Solo para Fans

Se jugó como una final

Miguel Boada

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Leí varios tuits y platiqué con varias personas sobre la serie de Sultanes contra Diablos y con casi todas llegué al punto de que fue una serie que bien sabía a playoffs, o bueno, a la final de la Liga de Verano, ya que ahora solo se podrán volver a ver en el juego por el título. Y a mí me gustó lo que sucedió el fin de semana.

Hubo muchos detalles, como que cometieron 11 errores en total en toda la serie (cinco en el primer juego, cinco en el segundo y uno en el último), pero la cantidad de variantes que vimos en esos tres duelos es lo que enriqueció a esa serie para hacerla sentir como un juego de playoffs.

Primero estaba la historia, esa parte que no juega, pero que le da todo el sazón. La serie más añeja del circuito de verano es atractiva por sí sola pero ambos llegaron con buena marca (12-6 de Diablos y 13-5 para Sultanes), así que la sal y la pimienta ya estaban. Entonces era cuestión de verlos en acción.

Diablos con un perfil mucho más sólido que el año pasado, con extranjeros que están aportando notablemente y con mexicanos consolidados. Sultanes con un equipazo y un manager con pasado ligamayorista que es un ganador neto. Eran dos pesos pesados frente a frente con dos cerebros bien cobijados por sus coaches para mover sus piezas.

Entonces saltaron al diamante y terminaron con tres juegos que se definieron en extrainnings, en los que hubo opciones para satisfacer a todos los paladares, bueno, quizá menos a los que aman los duelos de pitcheo, ya que eso se dio por momentos, pero en cierto punto todo se cayó y los seis abridores se fueron sin decisión.

Hubo 22 extrabases, 36 ponches, se negociaron 19 pasaportes, se anotaron 37 carreras, hubo 11 dobles matanzas, vimos un intento de squeeze play que no salió de parte de Sultanes, hubo grandes jugadas defensivas, los caballos de cada equipo respondieron, vimos la profundidad del roster de cada uno al utilizar a 22 peloteros como corredores o bateadores emergentes o que entraron como relevo a cubrir alguna posición defensiva.

Y de eso se trataba, que la serie más añeja se transformara en una confrontación con su propio sabor que superara lo que se hiciera en otros diamantes (y no porque no haya buen beisbol en otros lados, sino por el hecho de que esta serie es histórica).

Twitter@mikeboada

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