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Martes , 20.11.2018 / 15:58 Hoy

Solo para Fans

Aquí no hay secretos

Miguel Boada

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El beisbol es un deporte de mucho análisis, de ver lo que hace el rival, apuntarlo, checarlo con las estadísticas para armar el plan de juego del siguiente enfrentamiento, ejecutarlo y esperar que dé resultado. Puede ser que las primeras veces no funcione, pero de las derrotas es de donde se saca mayor aprendizaje, y después de caer seis veces seguidas con los Diablos Rojos, los Tigres están a un triunfo de avanzar a la Final de la Zona Sur.

El conjunto capitalino venció cinco ocasiones a Tigres en la mini temporada regular y les ganó el primer choque de esta serie de playoffs, con una apretada pizarra de 7-6. A partir del jueves, las cosas han cambiado para los de Bengala gracias al trabajo de análisis que hicieron del line up colorado.

Aunque el manager de los Diablos, Víctor Bojórquez, presentó un line up con movimientos, como tener a Alexei Ramírez como tercero en el orden después de la dupla Carlos Figueroa-Jesús Fabela, una combinación que le dio resultado en el primer choque (este trío pegó 10 hits y anotó cinco carreras), el staff de coacheo de los felinos modificó su plan.

Llegó Henderson Álvarez para ejecutarlo en el segundo choque y, aunque errores en el corrido de bases es lo que evitó que los pingos tuvieran un inning grande con el que pudieron cambiar las cosas, el abridor los limitó después. Tres relevistas más terminaron de construir la victoria con la que la serie se empató a un triunfo para cambiar de sede.

La serie viajó a Cancún, donde los locales se han enfocado a explotar todas las bondades de su parque y las debilidades de los colorados. Pablo Ortega lo hizo el sábado y Javier Solano lo realizó ayer.

No es casualidad lo que se ha visto, ya que los días de descanso que tuvieron los equipos al terminar la mini temporada (tres) fueron tiempo suficiente para arrancar el análisis del rival. Y solo debieron de esperar que la ejecución fuera la adecuada.

Un ejemplo de lo anterior también es lo que hizo David Reyes. El abridor colorado lanzó las ocho entradas ayer y solo admitió dos anotaciones, con 10 ponches, una gran actuación que no resultó suficiente debido a que su ataque fue borrado. Reyes y los coaches de los Diablos también tuvieron tiempo para ver y analizar el bateo rival, las partes de la zona de strike donde menos batea cada uno de los rivales, los lanzamientos que más los dañan y las tendencias de los sitios a donde batean. Eso se tradujo en esta gran noche de Reyes, aunque sin el resultado que esperaban.

Este lunes los pingos tienen un juego de vida o muerte, donde podrían presentar cambios en su orden al bat para acabar con los dos buenos choques de los felinos en casa. Barry Enright es el abridor de los locales y llega sin presión, no así Octavio Acosta, que ha tenido oportunidad ver cómo puede limitar a los quintanarroenses.

¿Habrá secretos esta noche?

Twitter@mikeboada

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