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Columna de Miguel Bazdresch Parada

¿Tiene valor la paz hoy?

Miguel Bazdresch Parada

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Valorar la paz supone disponer de un significado personal, social y común de "paz" y con esa base decidir el valor que le damos. En la semana que termina, tanto en el mundo como en el terruño se han multiplicado hechos de "no – paz", violentos, de gran agresividad y de profundo daño a las relaciones entre personas, entre segmentos de la población y aun entre naciones. Las agresiones y violencias han causado daños graves a familias, a la vida deseada por naciones y sociedades; han sacudido creencias de familias y de grupos, y han producido graves amenazas y anuncios de persecución y represión recíprocos. La paz se tambalea.

Kofi Annan, Secretario General de la ONU en 2001 expresó el siguiente significado: "La verdadera paz es mucho más que la ausencia de guerra. Es un fenómeno que implica desarrollo económico y justicia social; supone la salvaguarda del ambiente global y el decrecimiento de la carrera armamentista; significa democracia, diversidad, dignidad, respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho... y más, mucho más".

La paz se construye, es un resultado y no un supuesto de la vida humana social y personal. No es una construcción fácil. Los eventos recientes de terrorismo internacional, el incremento de los hechos violentos en regiones concretas del mundo y del país y las crecientes dificultades de las autoridades para mantener la vigencia de los derechos humanos de grupos vulnerables; indican la difícil situación de las relaciones sociales y los extremos intolerables de violencia, deplorables, en medio de los cuales vivimos.

Contener a un violento o a un grupo desentendido de la ley puede hacerse por una institución policial y de justicia eficiente. Contener las violencias (simbólica, social y cultural) de una sociedad o de varias, implica una revisión y modificación de creencias, de la cultura y de las pautas de la vida social y económica. Esto sólo se puede paso a paso, aprendiendo qué hacemos mal y modificándolo en cada caso y en un clima de congruencia capaz de articular cada paso a fin de generar otra estructura socio económica.

La realidad es ambigua: A veces es conflictiva otras, armónica. En esa compleja realidad la paz significa resolver los conflictos sin destructividad y empujando las dinámicas de convivencia humana, hasta ahora imposibles por causa de las violencias. Paz. Sí. Vale la pena.

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