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Lunes , 16.07.2018 / 13:05 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Se buscan hombres estado

Miguel Bazdresch Parada

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Gobernar se ha vuelto complejo. Protestas, corrupción abierta, bloqueos de vías de comunicación, crimen organizado, excesos de funcionarios, inseguridad pública y otros males se suman a un cierto descontrol interno manifestado en retrasos y cancelaciones de proyectos públicos, autoridades con decisiones contrarias entre sí y justicia lenta cargada de expedientes, inadecuada a la realidad actual. El Estado de derecho sufre.

Quienes estudian la historia del derecho hablan de un “giro copernicano” en esta materia cuando fue posible modificar el imperio del más fuerte por el imperio de la fuerza de la ley. Hoy, pareciera, que la ley se queda sin fuerza. Meses de protestas sin solución. Flagrante descomposición de la legitimidad y de la legalidad en gobiernos locales. Represión no sólo simbólica y a la vez ofertas de diálogo y escucha. Permisividad y tolerancia de desmanes y excesos y a la vez, promulgación de leyes más fuertes y quizá contundentes.

La vieja receta de “pan y circo” no funciona. Menos “dejar pasar”. “Zanahoria y Garrote” tampoco. La protesta o el estado criminal o la represión “legítima” llevada al límite, a la hora de la victoria no tendrá país para disfrutarla. Será una “victoria pírrica”, ganada con tal esfuerzo, pérdidas y sacrificio que no compensará, para nadie, la ventaja obtenida.

Es el momento de reconocer el pasmo impuesto por la realidad, es decir la ausencia de recetas previas. Es hora de aprender – haciendo. Por ejemplo intentar una colaboración de los contrarios sobre la base de que colaborando todos ganan. No claudicar sino construir una paz posible. Ni las demandas de los inconformes son tan rígidas que no puedan atenuarse, ni la ley es tan intransigente que impida moderar sus mandatos. Se sabe que el crimen no se resuelve sólo con más policía sino con mejores jueces, republicanos, organizados según la famosa “caballería ligera” de los ejércitos triunfadores, jueces rápidos, ligeros, valientes; lejos de laberintos, capaces de ir adelante del ministerio público y no a su sombra.

Es la hora de los hombres de Estado, políticos hechos para hacer patria. No resulta fácil, pues las veleidades de la política de la transición los ha dejado de lado y los partidos políticos, todos, han fallado en cultivarlos; y los jóvenes son frustrantes. La República anuncia: “Se busca”. ¿Quién se apunta?

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