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Lunes , 16.07.2018 / 18:18 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Política disruptiva

Miguel Bazdresch Parada

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Triunfa la regresión. Las elecciones estatales de Coahuila y estado de México mostraron cómo se puede regresar al pasado en la vida pública mexicana, desde luego con impunidad y hasta con gusto de algunos. No vimos sólo una apuesta a ganar una elección sino una propuesta para romper con la democracia y regresar al autoritarismo como modo de resolver los problemas del país. Tal cual.

Puede parecer anecdótico, una manchita en el progresista camino del país a la globalización y el desarrollo pleno. No lo es. Es el ensayo para definir si un nuevo autoritarismo de corte imperial es soportable para la población y los inconformes. Es una política regresiva. Es cierto que aún falta la validación legal. No obstante, son evidentes las características regresivas: Control extralegal de las autoridades electorales. Compra descarada del voto, con base en el engaño y la pobreza de las personas. Todo el aparato gubernamental inclinado sin rubor hacia la opción autoritaria. Tibieza culpable de las autoridades vigilantes y silencio de las instituciones frente a la protesta ciudadana. Así, los ciudadanos quedan relegados a su condición de “callar y obedecer”.

Frente a este intento sólo una disrupción política puede, quizá, oponerse con éxito y evitar la regresión. Lo normal para la oposición ha sido jugar la apuesta democrática con las reglas escritas, tratar de contener las trampas del autoritarismo conforme los supuestos de las leyes y apostar a la organización coyuntural de ciudadanos activos capaces de convencer al pueblo con ideas claras y con la demostración de la insolvencia moral de los autoritarios.

Hoy no basta. Incluso la transición partidaria no ha bastado para modificar la insuficiencia de la estructura del régimen. Ahora, la regresión, cansada de bregar con la democracia, usará todos los recursos para imponerse. Resolver este país pasa por una necesaria disrupción política. Esta implica la aplicación de una nueva y fresca lógica política para hacerse de otros recursos de la cultura política, poco usados y válidos. Una hipótesis puede ilustrar: Si la oposición se une (unirse las partes es otra lógica política diferente de todos opuestos a todos) contra el autoritarismo, por ejemplo con un candidato único, tendrá la mayoría de votos. Otra lógica es: Los más capaces al poder, no los compadres, los retóricos o los académicos.

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