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Sábado , 22.09.2018 / 06:47 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

No hay de otra, ¿o sí?

Miguel Bazdresch Parada

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Numerosas protestas contra el incremento en el precio de la gasolina indican una sólida permanencia en la sociedad de la idea de un “México propietario de una riqueza petrolera”. Y de la consecuente creencia indiscutible en la propiedad del petróleo como “palanca del desarrollo nacional”. Si hoy el Presidente nos avisa de la causa del protestado precio de la gasolina en términos de “se acabó el petróleo” y “se acabó la gasolina barata”, la indignación es lógica: Nos indigna porque no sabemos cuándo y porqué perdimos esa propiedad nacional que nos llevaría al “México que todos deseamos”, según palabras del propio Presidente. Y la consecuente baja en la aceptación del Presidente no es sino una obviedad.

Así las cosas no hay de otra. O se suspende la decisión o se acabó la era priista en este país, al menos en la versión neoliberal de esa grupalidad política. Los anuncios de diferentes ahorros y compensaciones, así sean confirmados y ejecutados al pie de la letra no modificarán la sensación popular de pérdida nacional y pérdida de rumbo. Tampoco las explicaciones económicas, sesudas o vulgares, y las verdades que fundamentan la decisión. Menos las peticiones de moderación y de opinión informada.

El próximo 5 de febrero, al cumplirse cien años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, muy bien puede ser la fecha de inicio de una refundación de la nación. Al menos emblemática, pues no podemos festejar a nuestra Carta Magna con un ejercicio del poder y del gobierno capaz de tal cantidad de decisiones y fenómenos sociales opuestos al sentido social profundo de los ejes fundamentales de esa misma Carta. Palabras sobrarán en ese festejo. Realidades seguirán sin ser vistas y sentidas, a pesar de ser inocultables al más inepto de los observadores. Por eso el imperativo de replantear el rumbo sin regresiones nostálgicas.

La toma de protesta del Sr. Trump como presidente de los Estados Unidos mueve a la sociedad mexicana. Primero contra las groserías. Y contra la postura del gobierno mexicano de aparente parálisis. ¿Cómo viviremos con miles de deportados? ¿Cómo con el cierre de la frontera? ¿Cómo con menos exportaciones? No se ve un plan del gobierno. Opone principios y llamados. Pedir unidad nacional sin resultados contra la violencia y la corrupción es una ilusión. No hay otra. ¿O sí?

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