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Domingo , 21.10.2018 / 14:58 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Narrativas del desastre

Miguel Bazdresch Parada

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Cuando la naturaleza se expresa de manera inesperada la cultura ayuda a comprender. Narrar es una forma privilegiada de hacerlo. Los hechos sucedidos por los sismos en el sur del país, en la Ciudad de México y otras ciudades y regiones, han sido ocasión de múltiples narrativas. Reconocer tales narrativas ayuda a darle coherencia a esta experiencia vivida y sentida por sorpresa.

A reserva de reconstruir esas múltiples narrativas, tres de ellas se destacan: Los medios de comunicación social, las redes digitales y la información oficial. Las tres aparecieron entrelazadas y a la vez diferenciadas, cada una con su lógica.

Los narradores repetían, con incredulidad, la información escasa. Las redes sociales “explotaron” miles de mensajes en un tiempo mínimo. La noticia escueta: Tembló, de inmediato fue vestida con datos, impresiones de los testigos, avisos de derrumbes, suspensión de servicios públicos, personas atrapadas, caos en las calles. La información oficial reiteraba petición de calma: Ya se investigaba. En menos de sesenta minutos la narración digital conjuntó testimonios, imágenes, ayuda desesperada, angustias, datos y descripciones serenas. Riquísima y a la vez caótica, está narración comunicó todo.

Los medios sumaron los dichos en vivo de reporteros enviados a los sitios señalados en las redes. Las emisoras (radio y TV) conmocionadas al darse cuenta de la magnitud de lo sucedido, reiteraban los datos, abrían el micrófono a las solicitudes de ayuda y buscaban información oficial. Las redes digitales ya hacían mapas del desastre, avisaban del estado de las calles y pintaron con imágenes y videos la situación real. La narrativa gubernamental ofreció datos y aseguraba la atención inmediata con la movilización de la fuerza y la técnica disponible para atender lo sucedido. Unas instancias avisaban lo que hacían. Otras pedían colaboración de los ciudadanos.

Las redes digitales vuelen a su talante disruptivo: Lo grave, anecdótico, triste y lo no tanto. Hacen ver hechos no narrados por los medios y aparece la red oscura. Los medios vuelven a la rutina y cada uno a su talante, alguna crítica y llamados de ayuda. Dan cuenta del gobierno y su narrativa.

¿Qué sigue? Recuperarnos. Apoyo, análisis, crítica, porqués, lecciones y más: Componer, sanar y resanar, consecuencias, responsabilidades. ¿O qué? ¿Nos vamos a guardar?

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