• Regístrate
Estás leyendo: La gobernabilidad disminuye
Comparte esta noticia
Domingo , 23.09.2018 / 00:15 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

La gobernabilidad disminuye

Miguel Bazdresch Parada

Publicidad
Publicidad

Gobernar implica gobernabilidad. Gobernabilidad es ante todo atender, encausar y resolver necesidades, demandas y conflictos del pueblo gobernado. Los estudios consignan dos clases de gobernabilidad: La autoritaria y la democrática. La autoritaria se fundamenta en el principio de autoridad: Soy la autoridad por tanto impongo decisiones y modos de atención de esas necesidades, demandas y conflictos. La gobernabilidad democrática se fundamenta en la confianza del pueblo gobernado en la capacidad efectiva del gobierno electo por la voluntad popular, precisamente porque representa esa voluntad popular y no por ser autoridad formal, de atender y resolver las demandas y conflictos del pueblo.

Un gobierno democrático puede gobernar porque el pueblo confía en la autoridad electa, porque piensa, asume o experimenta la cercanía de esa autoridad con sus intereses, deseos y los trabajos que hace para conseguir sus propósitos. El pueblo elector asume que los electos son parte de ellos y en esencia quieren lo mismo. Por esa confianza el pueblo acepta sacrificios solicitados por el gobierno en vista a conseguir el bien de todos. Por esa confianza el gobierno se anima a pedir esos sacrificios o algunos plazos de tiempo para llegar a las metas deseadas por todos para el bien de todos.

La democracia propicia la confianza del pueblo con leyes y vigilancia de su cumplimiento. La ley es la solución permanente a los males comunes, pues castigan las acciones lesivas a la sociedad y mandan las prácticas de solución a necesidades y demandas. No cumplir y hacer cumplir las leyes es veneno para la gobernabilidad. Hoy, disminuida la gobernabilidad democrática aparece la tentación del autoritarismo y de la simulación democrática.

Un gobierno sin confianza del pueblo es un orador en el desierto. Un pueblo sin confianza en el gobierno es un pueblo errante y presto a la magia y a la dictadura de las emociones. Cuando un gobierno no atiende las necesidades (por ejemplo, la pobreza) no escucha y atiende son eficiencia las demandas de las mayorías (por ejemplo, la inseguridad pública) y no resuelve los conflictos... disminuye su gobernabilidad. Un pueblo gobernado sin gobernabilidad se anima a decidir según lo exigen sus sufrimientos con base en la propia conciencia y entendimiento de las causas de los males. Así, urge otro proyecto del gobierno.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.