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Viernes , 22.06.2018 / 20:51 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Gasolina, un trago imposible

Miguel Bazdresch Parada

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Sentimientos y razones son la dupla con la cual se acompaña toda decisión, mirada, consuelo o desconsuelo. Viven reunidos y asociados. A veces, decimos, “me ganó el sentimiento” para explicar una mirada o una decisión poco razonable acerca de un hecho o un acontecimiento. Otras veces pedimos y nos pedimos: “Decide. Deja a un lado el sentimiento”. Esto muestra la presencia unitaria y simultánea de ambos estados internos de las personas.

Ante el sentimiento de indignación generalizado por la decisión del gobierno de subir el precio de los combustibles se oponen razones y razonamientos en busca de desactivar el sentimiento con una argumentación convincente. El gobierno sabe bien razones: Gasolina cara por la importación de la misma, por causa del abandono de la refinación nacional, en el intento de vivir del precio del petróleo exportado, decisión del gobierno de López Portillo sostenida desde entonces. Y más atrás sabe bien cómo la globalización le exigió a México producir para exportar y no para el mercado interno lo cual implica abandonar el proyecto soberanista trazado en 1917, cien años atrás. Y, claro, no convence.

Las explicaciones racionales, creíbles o no, suscitan la descalificación airada, no siempre fundada, dado el fuerte sentimiento de agravio asociado a la decisión del gobierno. Una decisión razonada no es garantía de aceptación popular sobre todo en un contexto de desconfianza hacia el gobierno, la política y los políticos en general. La indignación sentida es razonable si se aprecia el impacto de la decisión en el costo de la vida de personas y familias. El gobierno se encuentra ante una reprobación incluso estridente; una descalificación de sus razones, válidas en el esquema económico adoptado por los gobiernos mexicanos de las últimas décadas, y ante una protesta vandálica sospechosa de ser manipulada.

En concreto, el gobierno debe decidir si acepta o no retirar, suspender o posponer la subida de los combustibles. ¿Mostrará la sensibilidad y comprensión propia de un gobierno democrático ante la demanda popular concreta, explicable y mayoritaria? A los ciudadanos nos corresponde protestar o no, según decidamos; exigir información completa y pertinente; desoír los excesos verbales y demagógicos de quienes aprovechan el conflicto para “pescar”. Y dado el caso, protestar de manera pacífica y propositiva.

adarap111@hotmail.com

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