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Columna de Miguel Bazdresch Parada

El primer día

Miguel Bazdresch Parada

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Tres semanas nos separan del día de la votación concurrente para elegir a los ciudadanos o ciudadanas que han de detentar los puestos del poder legislativo federal y local en Jalisco, la presidencia de la república y la gubernatura de Jalisco. Veinte días para que candidatos y la cauda que los animan ultimen detalles, digan lo que les falte decir y hagan lo que quieran hacer, y así consigan para su causa la simpatía de los mexicanos y mexicanas, y logren el respaldo en la boleta el único que cuenta y se cuenta.

Después de otras semanas se definirán las certezas con las alegrías y tristezas correspondientes y, si hubiera pendientes, tendremos dos o tres meses todavía de voces, dichos y declaraciones. Las mayorías esperamos los menos pendientes pues el hartazgo con campañas, ataques, mentiras y desmentidos está en su límite milimétricamente previo a la explosión. Es necesaria la calma, la moderación y la tranquilidad para tener un merecido descanso ciudadano, por aquel sabio consejo popular: “Calma y nos amanecemos”.

Elegidos quienes serán los electos habremos de retomar el país, olvidar las palabras y volver a sentir las demandas de la realidad pura y dura. Recordemos a Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Tenemos tarea, las personas están listas a continuar en la brega, y las instituciones de la república, ahora frágiles y hasta desmanteladas; han de repararse o quizá sustituirse por otras mejores y eficaces. No más retrasos, pretextos y miedos.

Austeridad, modos nuevos quizá, nuevas prácticas de gobierno y nuevos modos de ubicarse los gobernados ante los gobernantes, innovación ante el atraso de la economía, las finanzas, el empleo y el trabajo; y un largo proceso social y cultural para darle a las comunidades, a lo comunitario el lugar perdido con el “cambio estructural” de los ochentas. Esto demanda la situación pura y dura de este país.

Continuidad en la medida de lo indispensable y renovación en la medida del largo plazo. Atención urgente a las urgencias, con tratamiento de choque, si de salvar vidas personales y sociales se trata. Prudencia, es decir, los medios congruentes siempre. Rehuir el aplauso fácil y el buscar las primeras planas en periódicos y redes sociales. El destinatario es el país, pleno de diferencias valiosas, de voluntades para presumir y dignidades que reponer.

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