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Jueves , 21.06.2018 / 15:35 Hoy

Columna de Miguel Bazdresch Parada

Conflicto laboral y ¿educativo?

Miguel Bazdresch Parada

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Si la reforma no es educativa sino laboral como se dice, el conflicto tampoco es educativo sino laboral, escalado a social y político. El sindicato magisterial llamado Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, no aceptó las disposiciones de la ley del Servicio Profesional Docente (ley laboral cien por cien) y se inconformó en calles y múltiples actos de protesta, la gran mayoría acompañados de desmanes y destrucción de bienes públicos y particulares, de los cuales la CNTE se deslindó, aunque nunca se aclararon o llevaron a la detención de responsables.

La aplicación de consecuencias, despedir a los remisos por no cumplir con la evaluación estipulada en la ley; descontar del salario de los maestros los días de inasistencia a su trabajo, y el encarcelamiento de varios dirigentes sindicales por “alguna causa”, levantó los ánimos y llevó a los inconformes a escalar la protesta con bloqueos casi permanentes de las carreteras federales de Oaxaca. Este escalamiento llevó al gobierno al uso de la fuerza para desbloquear los caminos en vista del daño y perjuicio a otros sectores de la población. Las escaramuzas han subido de tono: Se han producido balaceras, muertes y heridos, incluso en zonas del país no controladas por la CNTE. Grupos, terceros perjudicados, ya anuncian acciones punitivas por la “propia mano”. Es decir, la tensión está al máximo. Al máximo.

En este contexto es aire fresco la decisión del gobierno de sentarse con los inconformes para distender el entorno y canalizar las inconformidades por vía pacífica. Más allá de lo visible está la compleja estructura conflictiva de fondo. Una sección importante de ese fondo es el deterioro de la capacidad y legitimidad del poder del gobierno para hacer cumplir las leyes, así sea por una estrategia deficiente. Otra parte está en las finalidades buscadas con la reforma laboral del sector educativo, necesaria por la pérdida de la rectoría de la educación del gobierno educativo, pero muy mal diseñada. Otra parte, grave, es la insistencia en subordinar la educación nacional al mercado, pues si bien estamos en esa ideología económica, la educación tiene otros fines humanos indeclinables.

Al final del túnel, la vieja estructura de control social edificada por el PRI, caída, inservible; y lo peor, esperable, la “ganancia de pescadores en el río revuelto”.

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