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Viernes , 22.06.2018 / 06:57 Hoy

La causa y lo causado

Río 2016 y la política deportiva

Miguel Barbosa

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Mi reconocimiento a los deportistas mexicanos que participan en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Por méritos propios, en la disciplina de su especialidad, se ganaron el derecho a participar en el encuentro deportivo más importante del mundo. Considero que han dado su mayor esfuerzo, representando a nuestra nación de acuerdo a los principios del olimpismo internacional.

Si bien los Juegos Olímpicos conservan su esencia, el deporte amateur, como tal, ha desaparecido en este nivel de competencia. Los medallistas olímpicos son producto de una importante inversión pública o de recursos privados de asociaciones y empresas patrocinadoras.

En México, ni el Estado ni la iniciativa privada apoyan de manera adecuada al deporte. Para el gobierno, el deporte ocupa un lugar marginal en las prioridades nacionales. Un ejemplo: el presupuesto para 2016, en este año olímpico se le otorgó al deporte el monto más bajo en lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto.

La titularidad de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) forma parte de un reparto de cuotas y acomodos de la clase política, solo así se explica que la máxima instancia deportiva del país esté ocupada por Alfredo Castillo, un personaje con nula experiencia en materia deportiva y cuya especialidad es de índole judicial y policiaca.

En México, la iniciativa privada ha sido mezquina en cuanto al apoyo al deporte se refiere. No aportan o lo hacen de manera insuficiente. En un país con una enorme desigualdad social, donde algunos de sus empresarios más notables aparecen entre los hombres con mayores fortunas personales del mundo, no existe la visión o el compromiso con el deporte más allá de lo que resulta comercialmente rentable, que en México se reduce al futbol.

¿Por qué la iniciativa privada no apoya al deporte? Porque la reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta se modificó de manera tal que los empresarios no pueden deducir las aportaciones a las distintas federaciones deportivas. No existe una responsabilidad social de los empresarios respecto al deporte. Cuando apoyan alguna disciplina, lo hacen cuando los deportistas ya han logrado algún triunfo significativo y no a la inversa, es decir, apoyarlos para avanzar en la obtención de triunfos. ¿Cuáles deportistas de México que hoy están en Río de Janeiro han sido apoyados desde niños por Carlos Slim, las empresas mineras y otros grupos millonarios mexicanos?

En países como Estados Unidos, las universidades, la iniciativa privada y las distintas asociaciones se dedican a identificar, promover y apoyar a los deportistas de alto rendimiento. En Europa y varios países latinoamericanos existe participación del gobierno y de la iniciativa privada en los esfuerzos deportivos. En naciones como Cuba, el Estado define la política deportiva y el apoyo a sus atletas. En México, en la mayoría de los casos, el apoyo a los deportistas de alto rendimiento corre a cargo de ellos mismos o de sus familias.

La mayoría de los deportistas mexicanos llegan a las olimpiadas por un esfuerzo familiar o personal que les permite lograr las marcas mínimas para participar en las justas deportivas, pero sin posibilidades reales de obtener una medalla. No sabemos cuántos de estos deportistas lograrán una presea, lo que sí resulta indispensable es un cambio en nuestra política deportiva, no solo para obtener mayores recursos, sino para fortalecer nuestra cultura deportiva.

Coordinador parlamentario del PRD en el Senado de la República.

Twitter: @MBarbosaMX

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