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La causa y lo causado

No a la violencia en la UNAM

Miguel Barbosa

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La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue objeto de una agresión inaceptable. Un grupo de porros armados con varas, navajas y bombas molotov con toda premeditación atacó a los estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco y otras escuelas. Dos jóvenes resultaron gravemente heridos, decenas lesionados y toda la comunidad universitaria fue agredida. Estos hechos provocaron la condena y el rechazo unánime. La respuesta de la comunidad no se hizo esperar y el miércoles pasado más de 30 mil estudiantes se concentraron en la explanada de Rectoría para demandar la expulsión de los porros y un alto a la violencia en la UNAM.

Por notas periodísticas se sabe que el conflicto en el CCH Azcapotzalco inició cuando la directora de ese plantel mandó borrar un mural que los propios estudiantes habían pintado hace cuatro años. Los estudiantes se inconformaron, tomaron el plantel por cuatro días y la directora fue removida, pero las protestas continuaban, ese fue el motivo de la protesta en CU. Se sabe que el grupo de agresores, conviene la distinción con las porras de los equipos de la UNAM, llegó del Estado de México, que al menos algunos de sus integrantes fueron transportados en un camión de pasajeros y escoltados por dos automóviles, es decir, la agresión se preparó con todo cuidado.

De los videos e imágenes difundidas en los medios de comunicación y las redes sociales, las autoridades universitarias ya identificaron a 18 personas como estudiantes de la UNAM, las cuales ya fueron expulsadas. Falta saber por qué la pasividad de los integrantes de Auxilio UNAM presentes ante los agresores. Las autoridades cuentan con los elementos para identificar y detener a los involucrados, tanto a los golpeadores, como a las personas que rentaron, transportaron, escoltaron y ordenaron la agresión.

La UNAM es una pradera seca que puede incendiarse con facilidad, me refiero a una acumulación de hechos recientes. Crecimiento exponencial del narcomenudeo, supuestos suicidios de estudiantes, agresiones sexuales a alumnas, asaltos y robos. Todos estos, sin duda, son temas que deben atenderse; sin embargo, el ataque de este grupo nos lleva irremediablemente a las preguntas ¿quién promueve la violencia y las agresiones en la UNAM? ¿A quién conviene la inestabilidad en nuestra máxima casa de estudios a menos de tres meses de la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador? Las autoridades de Ciudad de México deben aclarar estos hechos a la brevedad.

En unos días se cumplirá medio siglo de la matanza del 2 de octubre de 1968, se espera que esta fecha esté marcada por hechos políticos y sociales relevantes. En política no hay coincidencias. Debemos tener los ojos abiertos para identificar e impedir que factores externos a esta importante institución la violenten. Ahora corresponde colaborar para que nuestra Universidad siga cumpliendo con sus funciones sustanciales en la academia, la investigación y la difusión de la cultura. Nuestra solidaridad con el rector y con toda la comunidad universitaria. No a la violencia en la UNAM.

Twitter: @MBarbosaMX

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