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La causa y lo causado

El escándalo Odebrecht

Miguel Barbosa

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Ayer Emilio Lozoya Austin declaró en la Procuraduría General de la República. Era claro que el ex director de Pemex negaría la existencia en la carpeta de investigación a la que tuvo acceso de cualquier prueba que fundamentara las acusaciones en su contra; no obstante, aún no se ha aclarado nada y sigue siendo precisa una investigación más profunda por parte de la PGR.

Mientras no se realice una investigación de fondo sobre el tema, persistirán los indicios de que la campaña de Enrique Peña Nieto por la Presidencia de la República también fue financiada por el conglomerado brasileño Odebrecht, y digo que también, porque el costo de la campaña corrió a cargo de dinero público del pueblo de México y de dinero privado ilícito de quienes invierten en campañas para asegurar privilegios en los gobiernos financiados.

Este conglomerado de negocios brasileño llegó a ser la empresa constructora líder en América Latina; su presidente ejecutivo, Marcelo Odebrecht, ha sido acusado de ordenar la entrega de sobornos en varios países, entre ellos México, por un importe de 439 millones de dólares, sobornos dados a funcionarios, políticos y servidores públicos de diversos países, incluyendo a presidentes de algunas naciones.

El pasado fin de semana, el periódico carioca O Globo publicó declaraciones de ejecutivos de Odebrecht sujetos a proceso bajo la causa penal 6655 del Supremo Tribunal de Brasil, entre ellos la del entonces director en México de la empresa, Luis Alberto de Meneses; las declaraciones contienen fechas, lugares y datos de los sobornos que en México entregaron, según su dicho, a Emilio Lozoya Austin, primero como integrante del equipo de campaña de Enrique Peña Nieto, entre marzo y noviembre de 2012, por un monto de 4 millones 100 mil dólares, y después como director de Pemex, entre 2013 y 2014, por un importe de 6 millones 400 mil dólares, haciendo un total de 10 millones 500 mil dólares.

Las declaraciones de estos procesados fueron rendidas ante la autoridad brasileña en diciembre de 2016; de ellas, la PGR ya tenía información sobre su contenido, tan es así que Raúl Cervantes Andrade, en febrero de 2017, viajó a Brasil con el propósito de llevar a cabo una reunión de trabajo con su homólogo para atender este asunto.

No hay duda, la PGR tiene la instrucción del gobierno federal de no actuar, de no investigar, de no determinar responsabilidades, que no solo llegarían a Emilio Lozoya Austin, sino también al PRI como partido político y al propio presidente Peña Nieto.

¿Quién le entregó al periódico O Globo la información de las declaraciones sobre los sobornos en México? No pudo ser nadie más que la propia autoridad brasileña que, ante la negativa de la PGR en México para actuar, hace que la publicación de estos datos provoque un escándalo internacional que ya generó la atención del mundo.

Saber que en México las campañas políticas han sido financiadas con sobornos no es algo nuevo, ha sido la práctica de los partidos políticos en el poder, pero nunca como en este caso; hay datos concretos de cómo se financió de manera ilícita la campaña del presidente Peña.

La PGR debe actuar, este no debe ser otro de esos casos de corrupción que se olvidan, que se les echa tierra y que nunca se resuelven por encubrir a los hombres del poder. Que la justicia brasileña no sea quien nos enmiende la plana y juzgue presuntos delitos cometidos en territorio mexicano.

Los gobiernos priistas y panistas quebraron a Pemex y la volvieron una entidad donde se alojó y aloja una enorme corrupción, este caso es uno de miles de enriquecimiento de todos aquellos quienes han pasado por esta empresa mexicana.

*Senador de la República.

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