• Regístrate
Estás leyendo: Corrupción, nuevo aeropuerto y la ‘pejemoña’
Comparte esta noticia

La causa y lo causado

Corrupción, nuevo aeropuerto y la ‘pejemoña’

Miguel Barbosa

Publicidad
Publicidad

Nadie puede afirmar y mucho menos demostrar que la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de México está libre de corrupción. ¿De verdad este megaproyecto de infraestructura aeroportuaria, uno de los más importantes de ésta y de la siguiente administración y que en varios sentidos definirá la ruta de este sector en nuestro país, es la excepción y no un caso más de corrupción que ha caracterizado a la construcción de obra pública? ¿Por qué los ciudadanos tendrían que confiar en la palabra y en los dichos de las autoridades de que todo lo relacionado con el nuevo aeropuerto fue transparente, legal y de acuerdo con las normas, si en cada reforma, en cada obra, en cada acción del gobierno se han documentado hechos de corrupción o de negligencia?

De adjudicaciones directas o licitaciones a modo a empresas propiedad de socios, amigos, familiares, prestanombres o en el extremo del cinismo, de los propios servidores públicos, están llenas las revisiones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Miles de empresas fantasma integran las listas de proveedores de servicios de la administración pública estatal y federal. La construcción de infraestructura, informes de impacto ambiental amañados o incompletos, proyectos de ingeniería y arquitectónicos alterados, moches a todos los niveles, sobreprecios o manipulación en los proyectos forman parte de la crónica de estos años.

Ahí está la casa blanca y la de Malinalco, los ranchos, las cuentas en el extranjero, los lavaderos de dinero, el desvío de recursos públicos, los zoológicos privados, los caballos pura sangre, las colecciones de obras de arte y las bodegas llenas con artículos suntuosos, como testimonios de lo que fue no solo una Estafa Maestra, sino el mayor desfalco al erario en nuestra historia. Un festín donde participaron integrantes del gobierno federal, de los gobiernos estatales y otros personajes de la vida pública, quienes han evadido la acción de la justicia por sus cercanías con el poder.

En el fondo, el conflicto entre PRI y PAN no es por terminar con la corrupción, sino por quien administra este pacto de impunidad. Odebrecht es el apellido que solo escucharlo causa pavor en mandatarios de todas las partes del mundo. Una larga lista de políticos han caído en desgracia por su vinculación con actos de corrupción de esta empresa, el más reciente, el presidente de Perú, Pedro Kuczynski.

En México, la relación de personas y servidores públicos con este escándalo no ha provocado nada, solo ha evidenciado a nuestro país como un oasis de impunidad. Es tanta la voracidad de los servidores públicos, que los propios empresarios están hartos de la corrupción. Y después de todo esto, todavía piden que no se revise el proyecto del nuevo aeropuerto.

El presidente Peña, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y el Margarita Zavala cerraron filas n contra Andrés Manuel López Obrador para que no se revisara el proyecto del nuevo aeropuerto. Se equivocaron, les dio la oportunidad de deslindarse de la corrupción, de marcar un antes y un después. Lastima, López Obrador les mando una pejemoña, ninguno la bateó.

Twitter: @MBarbosaMX

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.