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Miércoles , 12.12.2018 / 00:36 Hoy

La causa y lo causado

Cambio de régimen, no cambio de gobierno

Miguel Barbosa

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El 2018 representa un momento estelar en la historia de nuestro país, el proceso electoral que está en curso no se desahoga solo al votar, hay que tener conciencia de que el voto significa la transformación y el cambio verdadero, significa estar del lado correcto de la historia, representa la posibilidad real de avanzar en un cambio de régimen y no únicamente en un cambio de gobierno.

Si lo que indican la totalidad de las encuestas se cumple, el próximo 1 de julio Andrés Manuel López Obrador ganará la elección para presidente de la República. Este acontecimiento debe marcar un hecho importante en la historia de nuestro país por varias razones. La primera, y quizá la más significativa, porque por primera ocasión, por medio del voto mayoritario, sería presidente de la República un claro y contundente opositor al régimen prevaleciente. Esto debe ser así y no únicamente un cambio de gobierno, como ocurrió en el año 2000, cuando Vicente Fox ganó la Presidencia y terminó con los gobiernos priistas, o 2012, cuando Enrique Peña Nieto recuperó para el PRI la titularidad del Poder Ejecutivo federal.

Conviene precisar ambos conceptos: cambio de gobierno significaría un simple relevo en el grupo gobernante, pero mantener básicamente el mismo proyecto, las mismas formas, con los mismos resultados, lo cual se traduce en pobreza para más de la mitad de la población, una profunda desigualdad, estancamiento económico, violencia, inseguridad y corrupción. Eso es lo que ha ocurrido del año 2000 a la fecha y lo que ha sumido al país en la lamentable situación en la que ahora se encuentra.

Contrario a la imagen que han pretendido sembrar, cuando hablamos de cambio de régimen nos referimos a transformaciones de fondo en el funcionamiento del Poder Ejecutivo Federal, en Ciudad de México y en los gobiernos estatales. Por supuesto que nadie piensa en expropiaciones, en cacería de brujas o en desplantes autoritarios que limiten derechos y libertades.

Cambiar de régimen significa terminar con el círculo de la corrupción y la impunidad, significa gobernar del lado de la gente, con transparencia y honradez, es aplicar los recursos públicos con disciplina y eficacia. Las cosas deben transformarse para el bien de México.

Al ejercicio del poder público hay que quitarle la frivolidad, la fatuidad, la opulencia, el derroche, la fantochería, y hasta el miedo que la gente siente cuando se ve ejercerlo; hay que devolverle el sentido ético y moral, hay que hacerlo un acto humano, sencillo, cotidiano; nunca más el poder como instrumento de venganza, nunca más como vía de enriquecimiento, nunca más ningún preso político, ni ninguna persecución a adversarios y críticos. Libertad de prensa, libertad de conciencia, sociedad de libertades. Esto es parte de lo que entendemos como un cambio de régimen, un cambio que iniciará el 1 de julio con el voto mayoritario de los ciudadanos a favor de Andrés Manuel López Obrador y de los candidatos de la Coalición Juntos Haremos Historia en las Cámaras del Congreso de la Unión, en Ciudad de México y en las entidades que renuevan sus poderes.

*Candidato al gobierno de Puebla
Twitter: @MBarbosaMX

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