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En pocas palabras…

Que impere la verdad

Miguel Ángel Vargas

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La semana pasada publiqué en este espacio un texto sobre el acoso y mencionaba el caso del maestro del Tec de Monterrey, Felipe Montes, sobre quien pesa una serie de acusaciones hechas por algunas ex alumnas. En ese momento no tenía la versión del involucrado.

El lunes anterior por la noche recibí un correo del señor Montes, el cual primero corroboré se tratara de la misma persona. Por esa razón y porque además mi convicción de periodista me lo exige, debo darle su lugar.

En el texto, el profesor da su postura respecto a los hechos que le imputan, los cuales todavía no llegan a instancias judiciales y solo se dieron a conocer a través de las redes sociales.

Han transcurrido varias semanas, pero parece que las partes han querido dejar que el tiempo ayude a bajar la intensidad. Sin embargo, el tema es tan delicado que debe llegar hasta las últimas consecuencias.

En el correo que aquí resumo, Felipe Montes señala que: “Las notas, calumnias y comentarios anónimos y sin fundamento e integrados por mentiras e infamias, sin respaldo y sin imputación directa de la persona presuntamente afectada, los cuales buscan mi descrédito, mi deshonra y perjuicio, causarme daño y destruir el resultado de años de esfuerzo, y que han aparecido a partir del pasado 9 de noviembre, por impresionantes que suenen y por mucho que sean repetidos, nunca podrán competir con la verdad”.

Y agrega que “ante dichas acusaciones sin rostro, y para evitar un daño mayor e irremediable, he decidido dejar temporalmente mi cargo como Director General de la Fábrica Literaria, y, de acuerdo con el protocolo del Tecnológico de Monterrey, suspendo, hasta que la Institución disponga, también mi actividad docente. Estas difíciles medidas van orientadas a abrir el camino hasta el punto en que impere la verdad”.

Montes dice que “estos han sido días de dolor. Nunca he pasado días más difíciles. Pero lo peor de todo es el dolor de mis seres queridos. Hoy reúno fuerzas para entender que nuestro inmenso dolor generará al menos un beneficio: que muchas instituciones también elaboren y mejoren sus protocolos con el fin de ayudar a quienes padecen su propio dolor”.

Hago acuse de recibo maestro Montes, pero al igual que usted, me gustaría que la verdad saliera a relucir, porque como sociedad lo merecemos.

miguelangel.vargas@milenio.com

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