• Regístrate
Estás leyendo: La contaminación: de vida o muerte
Comparte esta noticia

En pocas palabras…

La contaminación: de vida o muerte

Miguel Ángel Vargas

Publicidad
Publicidad

La Ciudad de México, con una mayor concentración poblacional (hay más de 20 millones de habitantes en la zona conurbada del Valle de México), nos lleva algunos años de ventaja en el tema ambiental.

En Nuevo León, ni las autoridades ni el sector privado, ni la sociedad, incluidos los medios de comunicación, hemos tomado conciencia de la gravedad por los elevados índices de contaminación.

Lo que sucede en los últimos días, donde las condiciones ambientales son alarmantes, es resultado de algunas décadas de escandalosa deforestación, el envejecimiento del parque vehicular, y la falta de parques naturales para amortiguar el daño ecológico.

Expertos en la materia, como el doctor Gerardo Mejía del Itesm, o el activista Guillermo Martínez Berlanga, tienen años diciéndonos con toda claridad: es un problema de vida o muerte, y como tal exige medidas urgentes.

A diferencia de la capital del país, en Nuevo León no existen políticas ambientales de emergencia, y solo hacen recomendaciones, que son como las llamadas a misa, solo algunos las atienden.

Para Martínez Berlanga, espacios como el Parque Fundidora, La Pastora, o la zona del Obispado son indispensables para que de manera natural, los árboles produzcan el oxígeno necesario para contrarrestar las partículas suspendidas.

En ciudades como Madrid, en España, con características similares a las de la zona metropolitana de Monterrey en cuanto a número de habitantes, y el número de vehículos que circulan, existen protocolos de actuación bien definidos para emisiones de dióxido de carbono.

También tienen estaciones de monitoreo de última tecnología, que generan información en tiempo real sobre la calidad del aire en las diferentes zonas. Según Martínez Berlanga, nos llevan al menos 50 años de ventaja en materia ambiental.

Lejos de tomar acciones, el gobierno independiente ha hecho caso omiso al fondo del problema, y ni siquiera ha podido clausurar las pedreras o retirar las chatarras ambulantes que prestan el servicio de transporte urbano.

Peor aún, funcionarios como Roberto Russildi y Manuel Vital impulsan proyectos habitacionales en el Obispado. Está claro que les importan más sus finanzas que la salud de los ciudadanos, y así es imposible combatir la crisis ambiental.

miguelangel.vargas@milenio.com





Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.