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Lunes , 18.06.2018 / 16:15 Hoy

En frecuencia

Y todavía hay quien quiere serlo

Miguel Ángel Puértolas

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Debo confesar que admiro a quienes tienen el valor de querer postularse para el cargo de alcaldes. Hoy la situación que viven muchos de los munícipes es verdaderamente complicada, algunos con muchas deudas, otros con poco margen de maniobrabilidad, otros más responden a intereses de grupos en el poder y no menos a una descomposición producto de la presencia del crimen organizado.

Y es en este punto donde quiero detenerme, por fortuna hasta el día de hoy no hay una clara injerencia de los grupos delictivos en el proceso electoral, según me han comentado varias autoridades no se ve, al menos en Guanajuato, un escenario en el que los miembros de bandas delictivas tengan un claro interés en descarrilar el proceso y la jornada electoral, pues en cierto modo eso les “calentaría la plaza”.

Pero lo que desafortunadamente hemos visto recientemente son los ataques continuos a autoridades producto de diversas circunstancias, que van desde cobros de facturas, mensajes directos a otras autoridades, o simplemente el quitar del camino a gente incómoda, todo ello parte de las agresiones que hemos visto sobre todo en los últimos días en contra de políticos de todos los niveles.

Pues todo esto ocurre en la célula del tejido por el cual se constituye nuestra nación, en el municipio y al final resulta que los señalamientos son inmediatos sobre las administraciones que encabezan los alcaldes, situaciones que pegan directo a los habitantes de los territorios que gobiernan y que cada día se vuelven más complicados de administrar.

Es obvio que en la base, los territorios donde se asientan los grupos delictivos son los municipios y por ende las primeras autoridades a las que buscan coaccionar, algunas veces bajo la ley de plata o plomo, o simplemente obligándolos a ser omisos ante la imposición de funcionarios clave como los jefes de la policía o los secretarios de seguridad son los alcaldes.

No son pocos los municipios de los que se tiene la sospecha que ocurren situaciones de este tipo, es cierto que hasta hoy los grupos delictivos no tienen interés de interferir en el proceso de elección de las autoridades, pero también es cierto que después de la elección se pierde todo control y seguimiento y es cuando empiezan los problemas.

Pese a todo ello todavía hay quien quiere ser alcalde, y no solo quiere serlo, pelea por su derecho a ser el candidato del partido para postularse como edil. Sume las presiones políticas, la imposición de plantillas con las que tiene que trabajar, la falta de recursos para ejercer sus funciones y en muchos casos el verse ensombrecido por los supra alcaldes como son los gobernadores que luego se les olvida el tema de la autonomía municipal.

Ojalá que quienes quieren serlo y quienes quieren repetir en el cargo sea para dignificar a los municipios que hoy por hoy enfrentan un futuro difícil que requiere de mucho esfuerzo y dedicación, que entiendan que llegan a servir y no a servirse.

miguel.puertolas@milenio.com

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