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Lunes , 18.06.2018 / 16:59 Hoy

En frecuencia

Una burla, el combate al huachicol

Miguel Ángel Puértolas

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No nada más contamos con una deficiente vigilancia de los ductos de Pemex por parte de seguridad interna, no nada más los ductos que pasan por el estado de Guanajuato son una verdadera coladera, no nada más resulta que estos ductos no tienen sensores como los del resto del país... ¡NO!

Resulta que información que nos llega a este medio de parte de altos mandos de seguridad, es que los supuestos sellos para evitar que los huachicoleros vuelvan a hacer uso de las tomas clandestinas que instalan, se pueden botar con ¡un desarmador! Sí mi estimado lector, no basta siquiera con que el delito no sea considerado como grave para motivar el robo de combustible, no, además les dan todas las facilidades para que los delincuentes ni siquiera se tengan que mortificar por perforar un nuevo ducto... ya hay más de mil perforaciones disponibles de las cuales se reutilizan el 45 por ciento en menos de ¡tres días!

¿No le parece una burla? ¿En verdad pretenden engañarnos? No es posible que una de las actividades más lucrativas para el crimen organizado como es el robo de combustible, no solo no sea inhibida, sino que hasta parece a todas luces es consentida por el propio Petróleos Mexicanos.

Iluso de mí, como seguramente muchos creíamos que el procedimiento por parte de Pemex ductos, que se supone debería de dar mantenimiento a los más de 17 mil kilómetros de tuberías que atraviesan el país llevando productos petrolíferos o petroquímicos, era el retirar las famosas válvulas instaladas por parte de los ladrones de combustible inmediatamente descubiertas, para después soldar mediante una unión el tubo y evitar su saqueo.

¡Pero no! Resulta que las válvulas ahí se quedan, y tardan más en detectarlas que lo que los delincuentes regresan a reabrirlas, ¿qué pasa? A quién quieren engañar, de quién es el deplorable negocio que está costando vidas y un exacerbado nivel de violencia por el control del robo y transporte de combustible ilegal.

En verdad esto no se puede entender sin corrupción, sin impunidad, el robo de combustible no se puede entender sin la colusión de Pemex, sin la participación de la autoridad, no importa las tomas que detecten, no importa el número de delincuentes que se detengan todo el sistema está diseñado para hacer del delito un negocio redondo, dicen algunos que mucho más que el del narcomenudeo.

Y entonces cómo creer en la autoridad, no se supone que el petróleo y sus derivados son un bien nacional, no se supone que al serlo debería ser custodiado y cuidado como tal, pero no, no es así y es que al diseñar todo el entramado para que se lucre con un bien que se supone es de todos los mexicanos, nos queda claro de qué lado está jugando la autoridad.

Señores, no nos hagamos tontos, por decir lo menos, o cambian la ley haciendo delito grave el robo de combustible, instalan los sensores que se deben en los ductos coladera, vigilan con suficiente personal las instalaciones de Pemex y actúan de inmediato, o empezaremos a creer que el robo de combustible, léanlo bien es un delito de estado.

miguel.puertolas@milenio.com

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