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¿Qué México amanecerá el 2 de julio?

Miguel Ángel Puértolas

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Dígame pesimista si así lo quiere, pero para quienes están depositando la esperanza de un mejor México en uno de los candidatos a la presidencia le tengo una muy mala noticia, independientemente de por quién haya decidido votar, difícilmente encontraremos un cambio, pues todas las ofertas políticas aglutinan en sus filas a personajes nada deseables que nos dan claridad de lo que va a ocurrir.

Ningún partido político se salva de tener entre sus filas a impresentables, y ninguno hasta el momento ha hecho algo realmente positivo a favor de ese cambio que México necesita desde las trincheras, donde ya tuvieron la oportunidad de hacer trabajo en pro de la sociedad que les confirió la oportunidad de trabajar en el servicio público, algunos desde cargos de elección popular hasta otros que no han pasado por ese proceso.

Hoy hay un escenario más o menos claro de cual podría ser el resultado de la elección, pero mi más grande temor es lo que ocurra el 2 de julio, día en el que evidentemente como en un partido de futbol, habrá quien celebre con el campeón y quien llore la derrota con su gallo favorito viendo esfumarse al menos por 6 años la posibilidad de tener acceso al gobierno federal.

El escenario que más me preocupa es ese en el que luego de votar despertamos a la triste realidad de que nada cambió salvo quien se sentó en la silla presidencial y el grupo de gente que le acompaña para gobernar el país desde el gabinete. Fuera de ahí la famosa palabra cambio se desvanece y resulta que la vara queda demasiado alta para los que llegan, quienes siempre encontrarán un pretexto para justificar el incumplimiento de las promesa que hicieron durante su campaña.

Ese es el escenario que más temo, aquel en el que los mexicanos en realidad ponen su esperanza en un grupo específico y que a fin de cuenta termina por defraudar la confianza depositada en las urnas a quienes han buscado por décadas el acceso al ejecutivo federal. Recuerdo que en su momento “la esperanza del cambio” la representaba Vicente Fox, al final de su sexenio con números muy apretados el PAN se sostuvo en el poder un sexenio más y no aguantó el enojo de los votantes que vieron traicionado su voto con una innumerable cantidad de promesas no cumplidas.

Hoy acusan a uno de populista, pero me pregunto y con esto dejo entrever que son cortados con la misma tijera, qué las promesas de changarro para todos, crecimiento superior al 7 por ciento y otras promesas que quedaron en el aire a caso ¿no eran populistas?

No se deje endulzar el oído, vote en conciencia, hoy es lamentable que la mejor opción será la menos peor, siendo honestos no podemos pensar en serio por quién votar cuando la oferta es pobre.

miguel.puertolas@milenio.com

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