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Martes , 19.06.2018 / 04:05 Hoy

En frecuencia

La violencia no es normal

Miguel Ángel Puértolas

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Ayer de nuevo una noticia sacudió al estado de Guanajuato, un grupo de hombres armados irrumpió en un inmueble donde aparentemente se estaban llevando a cabo peleas de gallos con apuestas, de pronto abrieron fuego contra los asistentes, matando a varios de ellos, un hecho de violencia más, otro que forma parte del anecdotario de terror que empieza a vivir nuestra entidad.

Sí es cierto que no solo ocurre en Guanajuato, sí es cierto que es una violencia generalizada que se está repitiendo en buena parte del país, sí es cierto también que hay un reconocimiento del problema, pero también es cierto que poco a poco esto se ha empezado a convertir en un asunto tan cotidiano que corremos el riesgo de naturalizar la violencia.

Recuerdo cómo hace 20 años un homicidio, un solo homicidio era motivo de primera plana, incluso de investigaciones periodísticas que duraban días, meses o años, en busca de la verdad respecto a los motivos y hechos que rodeaban a un asesinato. Nos convertíamos a la par de las autoridades investigadoras en sabuesos buscando detalles del crimen y armando las piezas de un rompecabezas que parecía interminable en algunos casos.

La violencia no era común, por lo que un homicidio podía incluso convertirse en una novela, digna de Truman Capote, en la que con lujo de detalle se narraba lo ocurrido, un solo asesinato llamaba la atención por ser de un hecho casi sin precedente en un México donde la violencia no se vivía como hoy.

¿Qué pasa con los homicidios hoy? Son tantos que las historias se pierden en la avalancha de sucesos sangrientos que poco a poco han inundado nuestro país, ya son más de 100 mil los muertos desde que se declaró la guerra al crimen organizado, la historia que hay de cada vida detrás de un homicidio ya no se cuenta, sólo se cuentan los muertos, solo se hace un balance de lo ocurrido, ya no importa quién perdió la vida pues son tantos los muertos y tan comunes las circunstancias que terminamos por ver como natural no que no debería ser.

Hoy los homicidios sólo se personalizan y se vuelven relevantes cuando se trata de algún personaje encumbrado, o cuando no están relacionados con el crimen organizado, homicidios que se dan entre ciudadanos comunes, que no deberían estar envueltos en una situación de este tipo.

No debemos permitir que la violencia se vuelva parte de nuestra cotidianidad, no debemos permitir que lo que hoy ocurre lo veamos pasar sin exigir un alto a la violencia, un alto a tanta muerte irracional, un alto a la ignominiosa inacción de la autoridad, que en algunos casos puede caer en la complicidad rampante.

¡No! No debemos ver como cotidiana la violencia... El día que así sea dejaremos de insistir en la necesidad de un cambio urgente en las políticas implementadas para combatir la criminalidad, dejaremos de ser la nación grande que somos y dejaremos que nuestro entorno se pierda entre el cúmulo de epitafios, la mayoría anónimos que dejan ese tufo de impunidad que reviste la situación delicada que empieza a padecer el país.

La violencia y más de 100 mil muertos, no es normal.

miguel.puertolas@milenio.com

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