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Viernes , 14.12.2018 / 05:05 Hoy

En frecuencia

La necesidad de una respuesta enérgica

Miguel Ángel Puértolas

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Me parece que la contundencia de la respuesta del Estado Mexicano a las acciones del crimen organizado no ha estado a la altura de las circunstancias. No creo, por ejemplo, que los grupos delictivos que se dedican al lucrativo negocio del robo de combustible soportarían una embestida de las fuerzas del orden en su conjunto para erradicarlos.

Algunas veces me pregunto: ¿a quién le conviene que la violencia crezca? Hoy en día los niveles de impunidad de los delincuentes son elevadísimos, casi ningún homicidio se castiga, los expedientes se acumulan y el nuevo sistema de justicia no parece ser la solución a este problema.

Siento que el Estado debería de ser más enérgico, dice el dicho que cuando el gato se va los ratones bailan, y tal parece que hoy no hay una respuesta enérgica como lo decía al principio, que sea al nivel de las circunstancias en las que hoy se encuentra el país.

Hoy los delincuentes no solo se dedican a enriquecerse ilegalmente, sino que además se dan el lujo de afrentar al estado asesinando no solo a sus rivales sino también a miembros de las fuerzas del orden. Igual derriban una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, que eliminan a políticos que aspiran a un cargo de elección popular.

No es posible que un puñado de personas puedan someter así a una sociedad, y todo por una respuesta poco enérgica de las autoridades. Hoy parece que están bajando la cortina, a la espera de quienes asumirán el poder.

Ya no hablamos de años más violentos, sino de sexenios y éste que se va, será el más violento de la historia, y si bien es cierto los responsables de esa violencia son los criminales, también llevan carga de responsabilidad las autoridades al carecer de una política, de una estrategia en la que se haga valer el estado de derecho pero además se haga sentir el poder que las instituciones deberían de tener frente a los grupos delictivos.

Un Estado débil no nos llevará más que a la ruina, urge esa famosa reconstrucción del las instituciones que incluya el fortalecimiento de las mismas, de otro modo veremos cómo los cabecillas de las mafias seguirán usando al gobierno como su tapete.

¿Otro ejemplo? Las desapariciones, solo en un país donde no hay respeto por nada, mucho menos por la autoridad tiene la cantidad de personas desaparecidas como en el nuestro, a grado tal que el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos se ha visto en la necesidad de emitir recomendaciones al respecto.

Cuando la fuerza del Estado, libre de corrupción empiece a poner orden en ese entonces veremos una disminución en las actividades delincuenciales, y con ello recuperaremos ese país que perdimos justo cuando empezábamos un nuevo siglo. Qué lástima que el comienzo de una nueva era significara también ver como la seguridad se nos iba de las manos.

miguel.puertolas@milenio.com

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