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Domingo , 23.09.2018 / 18:11 Hoy

En frecuencia

Inseguridad, lo que se vive pero no se dice

Miguel Ángel Puértolas

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Los número son fríos, las estadísticas son simplemente el reflejo mínimo de lo que realmente ocurre en nuestra sociedad. Cuántas veces las autoridades encargadas de la seguridad se ufanan de "bajar" los índices delictivos, cuando lo que en realidad sucede es que la ciudadanía no denuncia por estar cansada de la tremenda burocracia y doble victimización a la que se le somete por el hecho de denunciar un delito. O justificar el aumento en otros delitos asegurando que lo que sucede en realidad es que se ha "incrementado la cultura de la denuncia".

No nos hagamos, es evidente que entre los delitos que se reportan en encuestas por ejemplo como la de victimización que realiza el Inegi denominada Envipe, contra el número de averiguaciones previas registradas hay un abismo de distancia, por lo que debería de empezar a cuestionarse si los números que se reportan en portales como el del Sistema Nacional de Seguridad, son válidos para medir la delincuencia que opera en el país.

Los mexicanos vivimos en un ambiente enrarecido, porque por más que la prédica oficial sea que se combate la delincuencia, la percepción es que no avanzamos. No es ajeno que en todo el país por ejemplo empresarios de todos los ramos tengan que pagar no sólo los impuestos y derechos que se deben para ejercer su labor, sino que además deben de contribuir con el famoso cobro de piso que imponen los delincuentes para estos permitan desde operar sus giros, hasta comercializar sus productos.

Me cuentan por ejemplo del éxito de empresas dedicadas al ramo forestal en la frontera de Jalisco con Sinaloa y Nayarit, que han logrado modelos de desarrollo y sustentabilidad gracias a que entre otras cosas dentro de sus presupuestos ya incluyen el monto que se pagará a criminales para que les dejen operar. La infiltración del crimen es tal que si existe un modelo de negocio que puede ser exitoso seguro estarán ahí para buscar controlarlo.

Aunque el discurso sea otro, no hay día que no nos enteremos de alguien cercano a nosotros, o incluso que nosotros mismos ya hayamos sido víctimas de los delincuentes. Todavía recuerdo cuando un homicidio podía ser una historia de toda una semana. Hoy desafortunadamente ya perdemos la capacidad de asombro ante la gran cantidad de muertos que se reportan a diario. Para ser exactos, en promedio uno cada 8 horas. El robo con violencia de vehículos es pan de cada día, los asaltos y robos comunes, cada vez son más impunes, pues no falta que se detenga al delincuente y en cuestión de días si no es que horas ya está en la calle.

Y ahora un Senador como el panista Jorge Luis Preciado pretende que armando a la sociedad, se combata la inseguridad. No es posible que la autoridad ahora pretenda, que los ciudadanos suplan a las instituciones, la seguridad es responsabilidad del Estado ¡Por favor dejen de inventar el hilo negro!

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