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Lunes , 22.10.2018 / 20:23 Hoy

En frecuencia

Incertidumbre electoral

Miguel Ángel Puértolas

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Tenemos en el ADN el sentimiento histórico que nos roban nuestras decisiones, en especial en el tema electoral, sentimiento fundado dados los hechos que han marcado cada proceso electoral en particular partiendo de la primera elección más reñida, hasta hoy, en que existe la posibilidad de que una alianza en la que predomina la izquierda llegue a la Presidencia de México, la última fórmula en un intento porque al país le vaya mejor.

Me remonto a 1988 cuando siendo presidente de la Comisión Federal Electoral, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, hoy senador por Morena, anunciaba la “caída del sistema” que años después reconocería como un vacío de información y después como un triunfo robado por acuerdo entre los partidos políticos a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien aparentemente era el favorito en las encuestas y que de haber existido la tecnología, las redes sociales y las leyes y la vigilancia de hoy difícilmente se le podría haber quitado el triunfo.

En 1994 la certeza en la elección la dio el enojo y la frustración de un México que vio cómo impunemente se mataba a un candidato a la Presidencia, Luis Donaldo Colosio. El 70% de quienes acudieron a las urnas votaron por Ernesto Zedillo el candidato del PRI, un personaje casi desconocido, en repudio al homicidio ocurrido ese año en Lomas Taurinas en Tijuana. No hubo duda del triunfo de nuevo del tricolor.

Para el año 2000, la certeza la vino a dar el mismo presidente Ernesto Zedillo, quien alrededor de las 10 de la noche salió en cadena nacional a apaciguar las aguas para reconocer el triunfo por primera vez de un partido diferente al PRI: “El IFE nos ha comunicado a todos los mexicanos que cuenta ya con información, ciertamente preliminar, pero suficiente y confiable, para saber que el próximo Presidente de la República será el licenciado Vicente Fox Quesada”.

Y es en la era panista donde regresa el fantasma del posible fraude, con un presidente enemistado con el candidato de su partido, pues no pudo dejar a su delfín. Recuerdo que estando en la sede nacional del IFE, las autoridades electorales salieron a reconocer que había una elección tan cerrada entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, que era imposible dar un resultado como válido del conteo preliminar y tendrían que esperar a los resultados finales, lo que derivó en el “voto por voto, casilla por casilla” al final se impuso el panista y la duda quedó.

En 2012, la inseguridad y los yerros de las administraciones panistas terminaron por volcar a las urnas a la población para levantar el castigo al PRI que se presentaba con un candidato joven y bien parecido, el candidato perfecto para devolverle la Presidencia, Enrique Peña Nieto, de nuevo la duda se aleja pero se mantiene el encono sobre presuntos favoritismos hacia el dinosaurio resucitado.

Llegamos al 2018 y vuelve a presentarse la duda, ¿dejarán llegar al que va adelante en las encuestas? y para evitar cualquier desaguisado el INE ya advirtió que se va a tardar con el programa de resultados preliminares el famoso PREP, pero que el conteo rápido se dará a conocer en punto de las 11 de la noche del primero de julio, si hay un margen respetable entre el primero y segundo lugar jure que ese será el sentido de la elección. Todo parece indicar que así será y yo veo técnicamente imposible que otra cosa suceda… los tiempos modernos no dan margen para ello.

miguel.puertolas@milenio.com

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