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Consideraciones sobre la narcoguerra

Miguel Ángel Puértolas

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Aquí le he planteado lo que según mi perspectiva no permite que la violencia en nuestro país disminuya y peor aún, que vaya en una espiral de incremento constante. Quiero ahora exponerle lo que considero son algunos puntos que deben observarse claramente para entender qué se está haciendo mal.

Primero, creo que hay una profunda confusión entre combatir a los delincuentes que pertenecen al crimen organizado y combatir las adicciones que cada día en México son un síntoma de descomposición por su alza de manera exponencial, especialmente entre quienes por primera vez usan una droga o alguna vez la probaron, me refiero a las ilegales por supuesto.

Creo que de nada sirve la inversión que se hace, diría tal vez gasto, para combatir a los grupos delictivos, si sabemos que hay un consumo al alza de las drogas prohibidas. El combate debería de estar dirigido al consumo de drogas, sin criminalizar a un enfermo por su adicción y a la prevención para evitar que más personas caigan en la garra de las adicciones. Me parece perverso como sucede hoy, pues los únicos que ganan son los criminales.

Ahí pasaría a la segunda consideración que es el hecho de que el narcomenudeo y el pleito por controlar la venta de las drogas en casa, es lo que está generando la violencia en nuestro país, no el trasiego internacional de éstas. La mayoría de los homicidios relacionados al narcotráfico tienen que ver con ajustes de cuentas por, entre otras cosas, vender producto en territorio enemigo invadiendo la zona controlada por tal o cual grupo delictivo o por deudas relacionadas con drogas.

Me parece que ha habido un intento fallido de la autoridad por querer controlar a los grupos delictivos cediendo el poder a grupos en específico del control del mercado de las drogas con los llamados cárteles del sexenio. En los años recientes recordemos que la lucha contra los criminales se enfocaba en ciertos grupos mientras que otros tenían bajas menos considerables.

Basta recordar el amplio poder que en su momento tuvieron cárteles como el del Golfo, el de Juárez, recientemente el de Sinaloa y hoy el cártel Jalisco Nueva Generación. Creo en ese caso que el control de las sustancias debe queda normado por el Estado, y no quiero decir con esto que el gobierno se convierta en el abastecedor de las drogas, sí que debe crear un marco normativo en el que se combine la prevención de su consumo, y la rehabilitación de quienes caen en la adicción.

Hoy en México es legal la portación de ciertas dosis de algunas drogas, pero esto no ha sido suficiente porque no se ha engarzado con un programa agresivo de prevención y educación para evitar el consumo de sustancias tóxicas. Se invierte más en armas y tecnología para combatir a los traficantes que en atender el fondo del problema al verlo como una situación de salud y no de seguridad.

Los adictos y personas que prueben las drogas no van a desaparecer pero con una atención integral se puede lograr que el consumo de estas sustancias disminuya. Holanda al liberar el consumo de mariguana y hachís logró que el uso de dichas drogas disminuyera, aunque también cabe apuntar la crítica respecto a que le acusan de haberse convertido en un paraíso para el turismo de consumo lúdico de la droga.

Creo que es momento de replantear la política de combate a los narcotraficantes, por una política de combate a las drogas y a las adicciones.

miguel.puertolas@milenio.com

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