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Martes , 23.10.2018 / 00:55 Hoy

En frecuencia

2017-09-06

Miguel Ángel Puértolas

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Ayer le exponía aquí la evidente falta de interés por terminar con el grave problema que se vive a nivel nacional en torno al robo del combustible y cómo es que este delito se ha convertido en un asunto redituable para el crimen organizado.

Parece ser que el combate a la violencia generada por los delincuentes tiene poco interés, pues aunque se habla de estrategia conjunta para hacer frente a los grupos criminales desde las instituciones, se vela poco porque esto suceda, pues resulta que el crimen ya le tiene tomada la medida a estas.

¿Por qué la hipótesis? Por la simple y sencilla razón que las ganancias, por ejemplo, en esta actividad son propiciadas al no combatir la raíz del problema que, por un lado, tiene que ver con la legislación y por otro lado con la falta de recursos para impedir que se actúe en contra de quienes se dedican a esta actividad ilícita.

Me explico, es cierto que existen en Guanajuato por lo menos unas mil órdenes de aprehensión en contra de delincuentes detenidos por robo a combustible, por qué, porque si bien es cierto estos son capturados y puestos a disposición de un juez, y debido al nuevo sistema de justicia penal acusatorio pueden seguir su proceso en libertad, también existe la posibilidad de recaptura desde el momento en que incumplen con la medida cautelar que es presentarse ante el juez para seguir su proceso, ahora sí en prisión preventiva debido a que violentaron la disposición del juez.

Pero resulta que como no hay recursos suficientes para dar seguimiento a estos detenidos, a fin de que cumplan con la medida cautelar, pues se hace fácil que se fuguen de la aplicación de la ley, el tema de la puerta giratoria que tanto preocupa a los titulares del ejecutivo, también les involucra, pues se supone que son los responsables desde las procuradurías o fiscalías de dar seguimiento a las medidas cautelares aplicadas por ley, de parte de los juzgadores.

Y es que con el sistema acusatorio se obliga a la autoridad investigadora a conformar una carpeta de investigación impecable y a trabajar en el seguimiento al procesado, lo que impide que en muchos casos se construyan culpables para cumplir con trabajo y de lastrar su efectividad. Los delincuentes andan en las calles muchas veces por lagunas legales que corresponde al legislativo corregir y por deficiencias, algunas veces por falta de recursos que no son otorgados, para evitar que los detenidos se evadan de la justicia.

Y si a eso agregamos que existen las condiciones propicias para qué quienes se dedican en este caso al robo de combustible, lo puedan hacer de nuevo, como lo exponíamos aquí en este espacio, nos damos cuenta que es un circulo vicioso que no deja que se avance en la construcción de una sociedad en paz.

Este supuesto se aplica para todos los delitos que no se encuentran catalogados dentro de los que se consideran como graves, como la violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, cuando hablamos de la posesión y tráfico ilegal de armas y pertrechos.

Así las cosas, estamos más preocupados por las discusiones anodinas entre políticos, que deberían de estar atentos a atender estos temas, de otro modo no esperemos que las cosas mejoren.

miguel.puertolas@milenio.com

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