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Miércoles , 17.10.2018 / 20:36 Hoy

En frecuencia

2017-09-05

Miguel Ángel Puértolas

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Está por cumplirse medio año desde que se registró una explosión al interior de la Refinería Antonio M. Amor, en el municipio de Salamanca, y pese a que en algún momento se dijo que tenían avances en la investigación, parece que las autoridades, que deberían estar preocupadas por el hecho, le apuestan más al olvido que a un verdadero interés por dar con los responsables de este hecho que costó la vida de al menos ocho personas.

Según sé, de acuerdo a información que me ha llegado, el anterior delegado de la Procuraduría General de la República, Jaime Porfirio García Bello, ya tenía por instrucciones del gobierno federal un avance significativo de la investigación de lo ocurrido ese día.

Entre otras cosas se sabe, como ya se lo había adelantado aquí que había serios indicios de que el "accidente" se trató de una ordeña fallida directamente de la refinería, misma que al no ser operada por técnicos calificados derivó en la explosión que en su momento le dimos cuenta aquí.

Pero aún hay más, hoy se tiene información de que algunas de las personas que murieron obviamente serían los principales testigos de este hecho y por ende quienes tendrían información clara que llevaría a los responsables de esta ordeña, lo cual ya no preocupa a los responsables pues para fortuna de ellos fallecieron.

Otro dato que me llama la atención es por qué una pipa, presuntamente, con reporte de robo se encontraba en el interior de la refinería, quién permitió el acceso, qué controles se tienen para que esto no suceda... y lo peor, se dice que la pipa estaba clonada como una de las oficiales de Petróleos Mexicanos. ¿Y la investigación? Hoy me pregunto, pues si se tienen datos tan contundentes como éstos, por qué no se sabe del avance de la misma, ¿por qué aún no se reporta la consignación de involucrados y el turno a un juez de la carpeta de investigación? ¿Será que hay interés de apostar al olvido porque el problema más grande no es afuera de Pemex sino al interior de la paraestatal?

Pero aquí no acaba la cosa, resulta que para cuidar los alrededor de 560 kilómetros de tuberías de Pemex que pasan por el estado solo hay 25 elementos de seguridad interna, que repartidos en tres turnos nos dan unos ocho por turno, que da en promedio 70 kilómetros por elemento de seguridad para cuidar los ductos, empresa que se antoja imposible. ¿En verdad quieren acabar con el problema? Si dicen que Guanajuato está en los primeros lugares por tomas clandestinas, ¿por qué no destinan más elementos para cuidar sus ductos?

Se sabe también que de acuerdo a cifras oficiales, el poliducto Tula-Salamanca en su tramo Palo Seco-Celaya tiene la capacidad máxima de transportar 52 mil barriles diarios de hidrocarburo, y el tramo Palo Seco Salamanca conduce 86 mil barriles diarios y está reportado como uno de los más perforados del país y es uno que no tiene sensores para detectar la ordeña, otra vez ¿quién sale ganando con esta situación?

Se requiere personal calificado que sepa en qué momento se puede perforar un poliducto, a qué hora pasa el hidrocarburo que esperan robar e instalar una válvula que no se consigue en la tienda de la esquina, sólo cuentan con ellas empresas como Pemex, luego entonces, ¿son cómplices del robo de combustible? Siendo tan grande el problema ¿por qué no se considera delito grave?

Corrupción, omisión o colusión... no hay más.

miguel.puertolas@milenio.com

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