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Viernes , 22.06.2018 / 16:02 Hoy

Columna de Michelle Brané

Parche de Obama no frena crisis de migrantes

Michelle Brané

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En los últimos meses, se produjo un aumento sin precedentes de mujeres, niñas y niños que viajaron solos hasta la frontera sur de Estados Unidos para buscar la protección de este país.

La gran mayoría huye de sus casas en los países centroamericanos de Honduras, El Salvador y Guatemala, y arriesgan sus vidas en viajes largos y sumamente peligrosos para buscar refugio en Estados Unidos.

La Comisión de Mujeres Refugiadas, una organización no gubernamental con sede en Nueva York, sigue de cerca a este grupo desde 2011.

La agrupación concluyó en 2012 que, sin grandes cambios en la ayuda o la política exterior de Washington hacia los países de América Central, Estados Unidos seguiría recibiendo más inmigrantes vulnerables debido a la crisis humanitaria que se desarrolla en el istmo.

El delito organizado, el reclutamiento forzado de las pandillas, la violencia contra las mujeres y la debilidad de los sistemas socioeconómicos contribuyen con la inseguridad generalizada en estos países.

La corriente de refugiados que huyen de Honduras, El Salvador y Guatemala no solo continuó, sino que creció dramática y rápidamente a medida que se exacerba la violencia en la región.

Pero estos refugiados no viajan exclusivamente a EU. La Organización de las Naciones Unidas halló que las solicitudes de asilo en los países vecinos, como México, Panamá, Nicaragua, Costa Rica y Belice, se dispararon 712 por ciento desde 2009. Es posible que algunos de los niños quieran reunirse con sus padres o familiares en EU, pero la motivación que los obliga a abandonar sus casas es la violencia y la persecución.

Los refugiados aceptan que tienen miedo de morir si permanecen en su país de origen, por lo que prefieren intentar llegar a EU, a pesar de que están conscientes de que en el viaje pueden perder la vida pero, argumentan, por lo menos tendrían una oportunidad.

Lo especialmente preocupante de la reciente afluencia es que los niños y niñas que emprenden la peligrosa emigración son más pequeños que en los últimos años. Es común que la patrulla fronteriza de EU recoja y arreste a niños de cuatro a 10 años.

Además, un mayor porcentaje son niñas, muchas de las cuales llegan embarazadas como consecuencia de la violencia sexual.

Los menores de edad también llegan a EU con sus padres. Desde 2012, el número de familias centroamericanas que arriban a México aumentó considerablemente. La gran mayoría está integrada por mujeres con niños pequeños que huyen de la misma violencia e inseguridad que impulsa a los niños refugiados.

El derecho internacional y estadunidense obliga a Washington a examinar adecuadamente y brindar protección a los menores sin acompañantes, víctimas de tráfico y solicitantes de asilo que llegan a las fronteras de ese país.

En los últimos meses, sin embargo, el gobierno de Barack Obama se mostró sin preparación y abrumado por la afluencia de niños y familias necesitados.

En lugar de abordar el problema de una manera acorde a los ideales estadunidenses y de reconocerlo como una cuestión regional de refugiados, el gobierno está buscando una solución rápida que compromete los valores de ese país, así como las vidas de las mujeres, niñas y niños al reaccionar como si se tratara de un asunto de inmigración.

Nos preocupa profundamente el reciente anuncio del gobierno de que expandirá drásticamente la detención de familias y agilizará la tramitación de los casos de asilo.

Las políticas rigurosas de detención y deportación ponen en peligro el bienestar de los niños y las familias, presentan el riesgo de que las personas con solicitudes legítimas de asilo y otras formas de protección serán devueltas sumariamente a países donde sus vidas se ven seriamente amenazadas, y no funcionan como elemento disuasorio contra la inmigración futura.

Además, el gobierno propuso eliminar leyes vigentes que protegen a los niños con el fin de deportarlos, rápidamente y sin el debido proceso, de vuelta a los peligros de los que huyeron.

Esta crisis humanitaria de refugiados es una compleja tragedia humana y exige atención a corto y a largo plazo.

Requiere un enfoque integral que priorice recursos adicionales para hacer frente a las causas profundas de esta crisis y fortalecer la protección en la región y dentro de EU, sin bloquear el acceso a la misma ni devolver a mujeres, niñas y niños a las situaciones de peligro de las que huyeron sin el debido proceso.

EU no debe despreciar su compromiso de larga data con los principios humanitarios para encontrarle una solución rápida a la crisis.

*Michelle Brané es directora del Programa de Derechos y Justicia de los Migrantes de la Comisión de Mujeres Refugiadas.

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