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Domingo , 16.12.2018 / 18:15 Hoy

Bambi vs. Godzilla

"Viudas": El tremendo funeral del patriarcado

Maximiliano Torres

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¿Se puede ver en el cine algo que nos haga devorar puñados de palomitas y reflexionar sobre las horas bajas que vive este mundo? Steve McQueen responde: seguro que sí. Entretenimiento y cambio cultural son compatibles en Viudas, última película del director inglés que dejó huella con Hunger, Shame y Twelve Years a Slave.

Viola Davis, Michelle Rodríguez y Elizabeth Debicki interpretan a las esposas de tres asaltantes fallecidos en un robo frustrado. Verónica Rawlings (Davis), quien era pareja de Henry (Liam Neeson), el líder de la banda, contacta a Linda (Rodríguez) y Alice (Debicki) para afrontar la peligrosa deuda que sus difuntos les heredaron y que si ellas mismas no se encargan de saldar, tendrá consecuencias. Verónica les propone consumar un robo para el que Henry le dejó instrucciones. Las tres acuerdan que es lo que tienen qué hacer, aunque ninguna está preparada.

Adrenalínica desde su estupendo intro que intercala la secuencia del robo con momentos íntimos de cada asaltante con su esposa, esta historia de supervivencia femenina tiene la obligatoria dosis de acción física de toda película inscrita en el cine de robos: autos en fuga, balaceras, cuentas regresivas, traiciones, complicaciones imprevistas. Estos básicos del género reciben el sello del inquietante trabajo de cámara de McQueen, el cual propone ángulos diferentes y composiciones contundentes para visualizar el relato.

Basado en una serie de televisión homónima transmitida en Inglaterra en los ochentas, el guión de Steve McQueen y Gillian Flynn (autora de Gone Girl) no tiene que llevarnos a situaciones extraordinarias para plantear una premisa de alto impacto. Encuentra en la vida local de un distrito de Chicago las condiciones para escenificar la crisis moral que desatará el conflicto. En torno al robo fallido que da inicio a la trama están las viudas de los ladrones, dos políticos en campaña, la Iglesia, y una comunidad en desventaja social que busca una salida de su situación económica. Temáticamente, este es un paseo por la realidad de Norteamérica más que una inmersión. Pero funciona; diálogos y acciones concretas dejan claro que el motor de Viudas es el enojo social; un componente escaso en el cine de Hollywood.

Además de McQueen, hay otras fuerzas artísticas que la separan de las producciones actuales y la acercan al cine de estudios que se hacía en los años setentas. La invariablemente estupenda Viola Davis tiene aquí un rol muy emblemático de estos tiempos en los que se exigen roles centrales para la mujer en la ficción post-Me Too. Davis No solo encabeza un reparto con énfasis femenino, además, dentro de la historia, la lucha cultural contra el patriarcado se manifiesta en la premisa de una viuda que asume la posición de autoridad dejada por su esposo en una jerarquía de hombres. No es detalle insignificante que el esposo al que tiene que relevar sea personificado por ese monumento a la testosterona llamado Liam Neeson. Pero ojo: con este saludo a la equidad de género, McQueen no hizo una película políticamente correcta. El empoderamiento que otorga a las mujeres no consiste en filmarlas como heroínas inspiradoras. Son protagonistas imperfectas. Estamos frente a una película tan buena como culturalmente relevante.

twitter.com/amaxnopoder



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