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Sábado , 15.12.2018 / 08:53 Hoy

Bambi vs. Godzilla

Sexy por accidente: agenda progresista; humor retrógrada

Maximiliano Torres

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Los conocedores de la brutalmente honesta Amy Schumer se desconcertarán viendo Sexy por accidente. La guerrera de la representación femenina realista en cine y televisión protagoniza una comedia romántica que promueve su agenda progresista a través de una historia insólitamente retrógrada.

Renee Barret (Schumer) es web manager en una compañía de cosméticos con sede en Nueva York, ciudad en la que el estilo de vida cosmopolita intensifica los estándares de apariencia física. En la calle, en el gimnasio, en el ambiente laboral, en todas partes Renee se siente insegura ante la belleza competitiva de las mujeres. Durante una sesión de bicicleta estática en el gimnasio, cae y se golpea fuertemente la cabeza. La contusión re-programa su cerebro, haciéndola no solo perder su inseguridad, sino también convenciéndola de ser digna de experiencias que antes consideraba improbables: piropos callejeros, flirteos en bares, vacantes laborales en las que puede ser la cara de una empresa. La nueva autoestima de Renee será conveniente para su jefa e ídolo personal, Avery LeClarie (Michelle Williams) quien, ante sus propias inseguridades, la hará su aliada para lanzar una línea de cosméticos de bajo costo.

En la insufrible conversación pública que mantenemos hoy, a menudo hay películas rápidamente confundidas con ideologías. Y ni siquiera esta comedia pasó libre de acusaciones. En Estados Unidos, cierta facción feminista se tomó su premisa demasiado literal, quejándose de cómo era posible implicar que, para creer en sí misma, una mujer tiene que golpearse la cabeza. Quienes le den el beneficio de la duda al burdo detonante de su premisa encontrarán que el mensaje de Sexy por accidente, pese al backlash desinformado, es que el mayor secreto de belleza es la confianza en uno mismo. Cursi, sí. Ofensivo, no.

Pero si usted sale de casa con el firme propósito de ofenderse a la menor provocación, le tengo excelentes noticias: Sexy por accidente podría ser insultante en otro nivel. La comedia que procura, al igual que la evidente lección de valores que inculca, no están a la altura del ingenio astuto, confrontativo y cuasiperverso que predica Schumer y que le ha valido halagos y críticas por igual. Para quienes seguimos su trabajo en espera de ser desafiados, esta cinta se acomoda, descansa y toma una siesta con ronquidos en el status quo. El que Renee ande por la vida segura de sí misma, incomodando a quienes solo admiten una definición de belleza física, es congruente con la misión de la comediante: mostrar lo que no es esperado de una mujer en términos de conducta, discurso, estilo de vida, aspecto físico, etc. Salvo esa conexión, Renee es un papel demasiado ingenuo para ella. El guión de Sexy por accidente se rige por los usos y costumbres de las comedias románticas más arcaicas. Basta citar la escena en la que Renee, luego de ver Big, con Tom Hanks, sale corriendo en medio de una tormenta hasta una fuente para lanzar una moneda y desear con todas sus fuerzas ser bonita. Luego se mira al espejo y solloza al descubrir que su deseo no fue concedido.

Si bien hoy, como hace cincuenta años, es cierto que “como te ven te tratan”, las situaciones con que ejemplifica la superficialidad de la sociedad son antinaturales, forzadas. Lo chocante, como exclamó Twitter, no es que Schumer no sea lo suficientemente imperfecta para escenificar los dramas de la mujer promedio. Lo chocante es que la vanidad del mundo no necesita de excesos para ser satirizada, y en su afán por hacerlo, Schumer cae bastante mal.

twitter.com/amaxnopoder

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