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Viernes , 20.07.2018 / 19:53 Hoy

Bambi vs. Godzilla

Dos películas que no merecían estrenarse en enero

Maximiliano Torres

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Enero es una doble temporada para el cine. En las noticias se habla de las películas más sobresalientes del 2016, nominadas a premios, las cuales se estrenarán apresuradamente en México, en los fines de semana previos a la entrega del Oscar.

Mientras tanto, en la cartelera actual, la del 2017, enero es el mes al que van a parar los estrenos sin potencial de buena crítica, ni taquilla. Improbables blockbusters, impensables consentidos de los críticos. Esta no es apreciación mía: si cruzamos los ingresos en taquilla con el recibimiento de la crítica de cada estreno de enero en años pasados, veremos cómo los primeros cuatro fines de semana del año están reservados para el cine que no conocerá ni el prestigio ni la riqueza.

Dos directores a los que jamás imaginaría encontrar en esta temporada de películas devaluadas son Robert Zemeckis y Ben Affleck. Y sin embargo, aquí están. Como cineastas, quizá lo único que tienen en común es que en 2016 dirigieron una buena película que pudo figurar en la temporada de premios, de no ser porque “algo” en ellas falló, sentenciándolas a la cuesta económica y cinematográfica de enero.

Aliados es la historia de Max y Marianne, dos agentes secretos que se conocen en una misión para asesinar a un funcionario nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Se enamoran, forman una familia y, años después, Marianne es puesta bajo sospecha de ser una doble espía que sirve al gobierno de Alemania. De ser cierto, Max tendrá que matarla o ser colgado por traición.

La premisa es tremenda, sus protagonistas insuperables. Cuando la película terminó y los créditos comenzaron a pasar, yo estaba a punto de emitir mi veredicto y pensar que es buena. Fue entonces que leí: “dirigida por Robert Zemeckis” y me detuve a media opinión. No. Esta es una buena película para cualquier otro director, no para Robert Zemeckis, quien nos tiene acostumbrados a entretenimiento de más nivel. Lo que evita que Aliados tenga efecto duradero es la irregularidad en su tono. Pretende ser, a la vez, historia de amor e historia de espías sin conseguir momentos del todo emotivos o tensionantes. Pitt y Cotillard merecen toda nuestra atención como pareja; lo que no convence son los detalles de su aventura de agentes secretos, con escenas en las que tienen que hacerse pasar por personas que comprueban su identidad sorteando pruebas que al avanzar la trama se vuelven repetitivas.

Vivir de noche, de Ben Affleck es un relato de gángsters en la era de la prohibición de los Estados Unidos. Affleck es el hijo de un policía veterano en Boston que termina involucrado con las mafias que controlan el tráfico ilegal de alcohol que se dio en los años veinte del siglo pasado. Como dicta la tradición de este género, es su amor por una mujer prohibida lo que marca su destino, sacándolo de su vida de ladrón de bancos para ascenderlo a brazo derecho de un hampón. Esta es la cuarta película de Affleck como director y la primera que no impresiona a la crítica. En un chequeo general, la alineación que produce una cinta affleckiana está en regla: él escribe, él dirige, él actúa, el guión es generoso dándole a todo el reparto un momento de lucirse y a los personajes una transformación modulada. ¿Dónde está el problema? Si me preguntan a mí, lo que hace que esta película no entusiasme es la forma automática en que está contada. La voz en off (también de Affleck) es débil y prescindible. Cumple con darnos contexto y empujar la acción hacia adelante, lejos de irnos adentrando en ella con fervor narrativo.

Salvo este par de reproches, ambas películas son rescatables (Vivir de noche más que Aliados) y merecían una mejor fecha de estreno.


@amaxnopoder

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