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Miércoles , 20.06.2018 / 16:28 Hoy

La economía del túnel

Volaris, la desagradable y pésima forma de volar

Maximiliano Gracia Hernández

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Esta columna pretende ser una carta abierta a la compañía Volaris, pero a la vez llegará a muchos lectores mexicanos quienes en este momento están pensando en viajar y aun no deciden el medio por el cual hacerlo, yo les digo claramente, vuelen por cualquier compañía excepto por Volaris y a la empresa le diría: capaciten a sus empleados y enséñenles el arte de servir, porque las utilidades de los dueños de la empresa y los salarios de los empleados que ahí laboran es gracias a que existimos pasajeros, pero ustedes Volaris, sin los pasajeros no serían nada.

Hace unos días tuve la necesidad de viajar a Tijuana, los horarios que más convenían a mi viaje los tenía Volaris, por ello decidí viajar ahí.

Mi viaje fue el pasado domingo 16 de octubre, salida 0.28 hrs del aeropuerto internacional de Tijuana, vuelo 4810, llegué al aeropuerto con total puntualidad, había comprado un boleto que me permitía llevar una maleta de 25 kilos abajo del avión. Llevaba conmigo una maleta pequeña con no más de 7 kilos de peso, por ello decidí no documentarla a sabiendas de que era una maleta pequeña que no me implicaría mayor problema al momento de abordar el avión.

Sorpresa... al momento de llegar a la puerta del avión uno de los jóvenes, por cierto muy joven y a leguas se veía su inexperiencia e igualmente su mala imagen, no mayor de 20 años, me detiene al momento que le entrego mi boleto de abordaje, me pide ponga mi maleta al interior de un sistema de medidas que tiene Volaris, y el cual determina si una maleta puede subir a bordo o implica un tamaño mayor que el permitido. Mi sorpresa es mayúscula cuando el ancho de mi maleta no rebasa la medida permitida, pero el alto de la misma sobrepasa máximo 10 centímetros de la altura. Tengo foto de lo que aquí argumento y se la haré llegar a la empresa.

En ese momento el joven me indica que deberé pagar por los 10 centímetros extra, le informo que tengo permitido llevar 25 kilos y considero la medida del maletín está dentro de un margen permitido. Creo que en la vida no hay que ser rojo o negro. Me dice no, no puede pasarla, necesita pagar, oye le digo, si te das cuenta son un par de centímetros, además el peso es de escasos 7 kilos, es todo mi equipaje, le pido y casi le ruego la ponga debajo del avión, me indica no puedo debe pagar.

Solicito al joven hablar con su supervisor, estaba seguro que una persona sensible se daría cuenta de la injusticia, para ese momento todos los pasajeros ya habían abordado el vuelo. Se acerca una señorita quien se identifica como la supervisora o jefa, le vuelvo a explicar el tema de la maleta y su respuesta es no, pero con una actitud de prepotencia, paga o se va en otro vuelo, y en ese momento se dirige a su compañero diciéndole: acompaña al señor a la salida para que registre su maleta y se vaya en el siguiente vuelo, le pregunto al ver su insensibilidad ¿cuál es la salida del siguiente vuelo? responde, no lo sé, no sé si en el siguiente vuelo haya espacio, le cuestiono, no te pregunto si hay espacio en el siguiente vuelo, te pregunto a qué hora sale el siguiente vuelo, su respuesta es no lo sé, en el mostrador se lo indican, pero con un tono de descortesía, de mal trato, de insensibilidad al argumentar: son las reglas de la empresa y para abordar necesita pagar el exceso, oye son 10 centímetros y de ancho está más pequeña de lo que ustedes permiten, su respuesta es no se puede y si lo hago con usted lo debo hacer con todos los pasajeros que no cumplan la regla. El nombre de esta empleada es Itzel Tapia, le pregunto su segundo apellido y me dice no tenerlo.

Finalmente tuve que pagar 500 pesos por 10 centímetros extra del tamaño de mi equipaje de mano y, además sin haber utilizado el servicio de los 25 kilos para documentar.

Mi sorpresa es mayor cuando al llegar a la ciudad de México observo pasajeros bajando del avión con maletas mucho más grandes que la mía, las cuales no pasaron por el filtro, entonces me pregunto: No decía Itzel Tapia, que si lo hacía conmigo debía hacerlo con todos los pasajeros.

Por cierto, hoy me entero al investigar por su página web que el siguiente vuelo era una hora posterior a la salida del mío, pero de forma irresponsable la señora Itzel Tapia tampoco me lo quiso informar, mi pregunta es porque no lo hizo, acaso la empresa obliga a sus empleadas a exprimir de donde puedan a los pasajeros y, por ende obligarme a pagar a como diera lugar.

Ahora reviso las medidas del equipaje de mano permitidas por la empresa, se pueden llevar dos maletas de: 25cm de largo, 40 de ancho y 40 de alto; las medidas de mí equipaje que no eran dos, era sólo una es de 22 de largo, 35 de ancho y 48 de alto, o sea, en largo y ancho estaba por debajo del permitido y en lo alto rebasaba únicamente 8 centímetros, pero por ese detalle tuve que pagar 500 pesos.

Por cierto, a mi llegada a la ciudad de México pasé con la empresa Interjet, pregunté si mi maleta podía ir en la parte alta del avión, atentamente un empleado de tan excelente empresa me respondió, si señor, de hecho nosotros no tenemos una medida definida, hay margen permitido y la de usted pasaría a bordo sin problema, lo anterior es una muestra clara entre una empresa pésima y una que no lo es, los invito estimados lectores a viajar por Interjet o Viva Aerobus, estoy seguro que sí les será una grata experiencia.

graciamaximiliano@hotmail.com

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