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Jueves , 16.08.2018 / 07:56 Hoy

La economía del túnel

La pérdida de ideologías frente a las próximas elecciones del 2018

Maximiliano Gracia Hernández

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El Castillo de Chapultepec es también llamado el cerro del Chapulín, el cual algún momento albergó a Maximiliano de Habsburgo, Porfirio Díaz y Francisco I. Madero. Quizá en el cerco del Castillo los Chapulines políticos hoy no se quieren quedar sin hueso, y para lograrlo deben pasar de un partido a otro o de un puesto público a otro.

Hemos visto a los chapulines en su máxima expresión, miembros connotados de unos partidos se van a otros y viceversa. Cada uno de los políticos persiguiendo sus propios intereses, no existe claridad en la ideología, hoy son militantes de un partido que cree en la libre empresa, en los valores de familia y, mañana militan en un partido que aprueba y defiende el matrimonio entre personas del mismo sexo o el consumo en la vía pública de enervantes como la mariguana.

Casos de chapulines son muchos, Gabriela Cuevas; Cuauhtémoc Blanco; Javier Lozano, Fausto Vallejo (hijo), Lino Korrodi, Félix Salgado Macedonio, etc. Lo interesante es ver cómo dejan a un lado su ideología y por la necesidad de mantenerse en el poder (ellos dirían en la lucha) hacen lo que sea para permanecer en las mieles de los recursos públicos.

En el caso de los sindicatos, como es el caso del SNTE, primero apoyan al Revolucionario Institucional y hoy apuestan por la candidatura de López Obrador, pasan de un partido de centro a otro de izquierda. Dónde queda su ideología. Acaso saben que la posibilidad mayoritaria hoy la tiene Obrador y, por ende hay que sumarse a su proyecto nacional.

Considero que los partidos deben saber a quién sí y a quien no recibir en sus filas. Deben mantener a su ideología y a sus miembros en plena coincidencia, porque algo que no se pueden permitir -pongo el ejemplo del PT-, es tener a personajes como Manuel Bartlett, quien fue el responsable de la caída del sistema electoral cuando Carlos Salinas llegó al poder.

Recuerdo cuando veía de niño todos los lunes a las 20:00 horas al Chapulín Colorado, hoy veo al chapulín político. La convicción, la militancia, la ideología pasó a los bolsillos, por ello hay que sumarse al que va a la cabeza, porque el sistema político y quienes lo integran está podrido, hay que asegurar el hueso o el fuero. Porque para los chapulines el partido les sirvió para llegar al poder y cuando ya no lo pueden hacer a través de ese partido, entonces buscan uno diferente, a los chapulines les importa poco la ideología, se van indignados argumentando que el partido del cual fueron militantes hoy ya no es un partido democrático y por ende ya no tienen cabida ahí, sin embargo el fondo es otro. Se atreven a cambiarse de partido como cambiar en el banco un billete de 20 pesos.

El oportunismo está presente en las elecciones 2018 más que en otras del pasado, por supuesto que Obrador recibe lo que sea porque es su última oportunidad, hoy lo que quiere Obrador es sumar y ya después verá cómo organizar a su gobierno con tan dispares personajes.

En el pasado Obrador no abrió coaliciones y alianzas -por ejemplo con Elba Esther Gordillo-, hoy las cosas cambiaron y que llegué quien sea, porque además de sumar, López Obrador aprovecha para debilitar a sus contrincantes. Si obrador llega y así lo creo, llegará con panistas, priistas y perredistas, esperemos sepa ponerlos en los cargos públicos más adecuados a sus perfiles y sobre todo, que entre ellos no se metan el píe cuando estén al frente de la administración pública, porque al final el proyecto de López Obrador no se verá reflejado y por ende, el mayor afectado será el pueblo de México.

graciamaximiliano@hotmail.com

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