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Comentario y Debate

Tiempos de indignación

Mauricio Valdés

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Si de algo tengo certeza es que pasada esta campaña y jornada electoral, México habrá cambiado y esperemos sea para bien. La abundancia de palabrería y de supuestas propuestas, sin sustento para realizarlas, se han quedado en “el que”, pero ha faltado “el como” y el “con qué”.

Nuestro país está confundido en una severa crisis de las instituciones, a cual más cuestionada en sus resultados, sus costos y su magra capacidad de gobernabilidad. Temas relevantes para el ciudadano “de a pie”, como serían los impuestos que pretenden cobrar futuros legisladores y gobernantes, así como la forma en que se ejercerá el presupuesto, prácticamente siguieron fuera del debate.

Notablemente, la constante número uno:es la impunidad, porque es el caldo de cultivo de la corrupción y de la inseguridad. Y poco se ha dicho de la ineficiencia. Esto ha generado un clima de indignación creciente que ha permitido a los propagandistas, hacer una campaña, más con pasión que con razón.

A pesar de lo que se diga, la elección, es de pronóstico reservado. Tan es así, que debido a la proliferación de encuestas, como medio de propaganda, han sido tan cuestionadas y disminuido su valor orientador.Se sobreestimaron “tendencias o preferencias” porquefalta ver los votos que sí cuentan. Porque insisto en las casillas se contarán votos, no encuestas.

Tal vez por eso, en el libro “La cocina del diablo” (2012) de uno de los principales ideólogos del Movimiento Lópezobradorista, Héctor Díaz Polanco, hizo el relato de lo que ya empiezan a difundir comouna nueva campañade las viejas mañas, por si la pierden, la de un gran fraude electoral. Lo que deja clara su creciente duda del supuesto triunfo sólo consumado en las encuestas.

Está próximo el momento máximo de incertidumbre, cuando esas encuestas, aspiraciones, fantasías y sueños, se enfrentarán a la realidad. Es cuando nos introducimos al mundo de quien gana y quien pierde. Y como apuntaba antes, lamentablemente, parece que quienes saben cómo han construido su fantasía, tienen que preparar la justificación, cuando la realidad los confronte y transforme su sueño en pesadilla.

Así ocurrió en 2006, con el entonces candidato del PRD, en el mejor momento de ese partido.Igual que ahora, era número uno en las encuestas, fortalecido por superar el tristemente célebre intento de desafuero al jefe de gobierno y desde entonces el político mejor posicionado en la mente de la población del país. Pero como dice el refrán: en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.

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