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Viernes , 21.09.2018 / 17:11 Hoy

Primero México

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El panorama electoral se enrarece conforme se acerca la jornada electoral.

Las posiciones se polarizan en medio de un ambiente internacional adverso a nuestro país.

Mientras compatriotas luchan por permanecer en el autoexilio laboral en el país vecino, frente al cuadro de odio creciente hacia los Mexicanos alentado por el Presidente Trump, aquí la mayoría de nuestros políticos se ocupan más del entorno personal inmediato soslayando lo que ocurre a nuestros hermanos.

Mientras el muro de la deshonra está en el centro del debate de la política migratoria racista norteamericana.

Olvidan que primero es México, antes de sus intereses y aspiraciones personales.

El ambiente se llena de marrulleros, aprovechados, egoístas y mentirosos, pero sobre todo de hipócritas que se rasgan las vestiduras al hablar de su amor a México.

Intentan presumir su moralidad, su sacrificio, cantando la misma palinodia sin medidas eficaces frente a la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la inseguridad.

El juego va quedando descubierto: pura ambición de poder, aunque desconozcamos el resultado final, porque de lo que se trata es de sacar raja del ambiente de hartazgo y frustración.

En la realidad no cabe esa supuesta transformación de los corruptos para convertirse en héroes por el sólo hecho de "realinearse" enmarcados en la incoherencia.

Cuando el poder es más que un objetivo, una obsesión enfermiza, no existen principios ni valores que puedan salvarlos.

La alerta ciudadana debe surgir basada en la experiencia, urge abrir los ojos y los oídos para ver y escuchar la realidad, frente al teatro electoral de sucias estrategias, ingeniosas y audaces.

Evitar el error derivado del enojo alentado desde la ignorancia de quienes se creen la brújula de la ética y la moral.

Quien pasa a su bando opositor se purifica y glorifica frente a sus adversarios. Inclusive de quienes ayer estaban con el caudillo y ahora decidieron no seguirlo, son condenados y agredidos.

Frente a este panorama, José Antonio Meade puede y debe abrir una estrategia de concordia, de unidad nacional y luchar para lograr el fracaso de la estrategia de la confrontación y la división entre los mexicanos que sólo favorece a los vecinos del norte.

Es claro que en toda la experiencia humana se ha demostrado que nadie gobierna sin errores, porque sería un gobierno de dioses, no de seres humanos.

Se olvida que pasada la jornada electoral, quien triunfe, y principalmente la Nación, requieren de la unidad para lograr un gobierno fuerte y de resultados.

Ninguno de los contendientes en ciernes es poseedor de soluciones absolutas ante los problemas nacionales.

Por eso es indispensable que la competencia electoral se racionalice en términos de colocar al país primero, antes de los intereses individuales o partidistas.

Confrontar ideas y propuestas.


TWITTER: @MauricioTexcoco

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