Política

Nuestra revolución olvidada

Ayer se cumplió el 108 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, la primera de las grandes revoluciones sociales del siglo pasado. Casi pasó omitida la fecha en la mayoría de los medios de comunicación. Y como ya se viene acostumbrando, supuestamente para alentar la actividad turística, simultáneamente se provoca el olvido de las fechas cívicas con los famosos “puentes” de fin de semana, por lo que el día de asueto fue el día anterior a la conmemoración cívica del acontecimiento más importante del siglo pasado en México. Frivolidad y holgazanería.

Se pierde la oportunidad de renovar nuestros principios históricos que costaron tantas vidas de mexicanos, y de mejorar la vinculación entre gobierno y sociedad, sobre todo cuando estamos a punto de iniciar un nuevo sexenio federal. De recordar las aspiraciones de un pueblo que logró con la revolución derrotar a una dictadura, con mucha obra pública, pero con lastres de pobreza lacerante. De revisar lo avanzado y lo pendiente.

Cuando Porfirio Díaz afirmaba la “República ha entrado francamente en la vía de un progreso incuestionable”, surgía la figura egregia de Don Francisco I. Madero fundador del Partido Antirreeleccionista contra el dictador, para rescatar la democracia, restaurar la institucionalidad y tomar conciencia sobre los daños de las dictaduras a las mayorías. Para después desafiar: “Madero ha despertado al tigre, veremos si es capaz de domarlo”.

No todo se ha perdido, más allá del centro del país, en la provincia se guarda mejor el recuerdo revolucionario, algunos ayuntamientos y gobiernos estatales, con participación de escolares, en desfiles deportivos, aún celebraron la fecha. Aunque el significado de la misma parece perderse, principalmente lo relevante de la lucha revolucionaria.

Claro que les gusta lucir las imágenes y fotografías de los héroes y heroínas de la época revolucionaria, en oficinas y hasta en camisetas, aunque poco o nada se recuerde de sus ideas, costos y logros. No obstante que la elocuencia atrae y enseña, lamentablemente con discursos demagógicos, con malos oradores, se perdió el interés por escucharlos.

Como señalaba Lázaro Cárdenas al respecto: “Hay que distinguir a los llamados revolucionarios que se formaron alentados por la revolución política y social, de los que han demostrado ser sólo revolucionarios burócratas”. Y tal vez por eso se pierde el significado de la educación cívica, indispensable para México.

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Mauricio Valdés
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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