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Jueves , 16.08.2018 / 06:15 Hoy

Otra vez, clonación…

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En el mundo de las noticias científicas hay ciertos temas que retornan cíclicamente, como si el tiempo se repitiera. Uno de ellos es la típica nota que anuncia, con bombo y platillo, que el café, el vino o cualquier producto de consumo cotidiano causa (o cura) el cáncer, o bien el descubrimiento de una vacuna prometedora contra el VIH, el cáncer o la malaria.

¿Cuál es el problema? Que a la semana siguiente quedan olvidadas. No es que se trate de fake news (aunque a veces sí…), sino que son noticias parciales, sacadas de contexto y que, para hacerlas atractivas al gran público, se presentan de manera exagerada.

La semana pasada ocurrió algo similar con otro de esos temas recurrentes. En esta ocasión, la clonación de dos macacos en China, utilizando la misma técnica —el trasplante de núcleo— que se utilizó en el ya lejano julio de 1996 para producir a la famosa oveja Dolly, el primer mamífero clonado.

Se trata de Zhong Zhong y Hua Hua, dos encantadoras crías de macaco de cola larga (Macaca fascicularis), obtenidas a partir de células embrionarias por un equipo encabezado por Qiang Sun, de la Academia China de Ciencias, en Shanghái.

Los investigadores tomaron células de un feto de mono, extrajeron el núcleo y lo introdujeron en óvulos de la misma especie, a los que previamente les habían extraído su propio núcleo. Obtuvieron así 21 óvulos, que lograron producir embarazos en seis monitas, de los que finalmente dos terminaron en partos exitosos.

La clonación era un fenómeno bien conocido en animales como anfibios y reptiles. Luego de Dolly, se había logrado clonar a 23 distintas especies de mamíferos como cerdos, vacas, gatos, caballos, perros, lobos y cabras.

¿Qué tiene de especial, entonces, el nacimiento por clonación de Zhong Zhong y Hua Hua? Que es la primera vez que se logra con un animal que pertenece al mismo orden que la especie humana: los primates.

La importancia de este avance es, en primer lugar, que se están estudiando y comprendiendo mejor los factores que intervienen para lograr una clonación exitosa. En segundo, que la clonación de macacos y otros primates servirá para producir camadas de especímenes de laboratorio idénticos que son indispensables —a pesar de lo que creen muchos defensores a ultranza de los animales— en la investigación biomédica que permite salvar miles de vidas humanas cada año.

Pero, por supuesto, en los medios la discusión principal ha tenido que ver con la posibilidad de clonar seres humanos, algo que en realidad sigue estando muy lejos de la realidad. Aun si se pudiera, ¿querríamos clonar seres humanos? ¿Serviría de algo? Sin caer en escenarios de ciencia ficción, la respuesta es que más bien no. Producir humanos por clonación sería extremadamente caro, ocasionaría problemas éticos y legales complicadísimos, y no tendría utilidad aparente. Pero quizá, entendiendo bien el proceso, podría lograrse, por ejemplo, clonar partes del cuerpo humano para producir órganos de repuesto para trasplantes.

Al final no se trata de un avance revolucionario, sino solo de otro pequeño paso en la comprensión y control del fenómeno de la clonación. Pero sirve para volver a hablar del tema y discutir sus posibles problemas éticos, sociales y legales antes de que la tecnología se nos adelante.

mbonfil@unam.mx

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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