• Regístrate
Estás leyendo: Estudiando a los científicos
Comparte esta noticia
Miércoles , 26.09.2018 / 04:40 Hoy

La ciencia por gusto

Estudiando a los científicos

Martín Bonfil Olivera

Publicidad
Publicidad

La vida del investigador científico no es sencilla. Su trabajo es arduo no solo por los experimentos que fallan, los resultados confusos, la competencia con otros grupos, la falta de dinero y la lucha con la burocracia.

Además —como mostrara hace décadas el padre de la sociología de la ciencia, Robert K. Merton, que estudió a los científicos como quien estudia una tribu exótica— todo su trabajo se encamina a publicar artículos especializados en revistas arbitradas por sus propios colegas, quienes ejercen un despiadado sistema de control de calidad (revisión por pares o peer review). A cambio, los científicos reciben citas de sus trabajos en las publicaciones de otros colegas. Los trabajos más importantes reciben más citas, y sus autores más reconocimiento, que se traduce en recursos e influencia.

El resultado es que, de unas décadas para acá, los científicos del mundo viven bajo la presión del “publicar o morir”: su prestigio, sueldos e incluso empleos dependen de publicar continuamente en las mejores revistas. Esto que a veces los tienta a dividir una investigación en varias publicaciones pequeñas, o incluso a cometer fraude, aunque hay mecanismos eficaces para detectarlos y sancionarlos.

Pero los sociólogos siguen estudiando a las comunidades de científicos. Recientemente los investigadores rusos Ilya Vasilyev y Pavel Chebotarev publicaron un artículo cuyo título se puede traducir como “Una tipología de los científicos basada en datos bibliométricos”. (Como no leo ruso, me baso en el resumen en inglés del artículo original y una excelente reseña del mismo publicada en el portal Phys.org.)

Los investigadores realizan un análisis matemático de las citas de los 500 científicos más citados en tres disciplinas: física, matemáticas y psicología, según una búsqueda en Google Scholar (Google Académico).

Hallaron que las curvas de citas de estos científicos a través del tiempo caen de manera natural en tres grandes categorías: los “líderes”, investigadores con amplia experiencia y reconocimiento, y cuyo número de citas aumenta año con año; los “sucesores”, investigadores jóvenes con un buen número de citas, y los “esforzados”, que trabajan duramente para obtener sus citas, pero no tienen grandes logros ni tanto prestigio.

Para los físicos y matemáticos, el porcentaje de líderes era de alrededor de 50 por ciento, mientras que el de sucesores era de 31.7 y 25.8 por ciento respectivamente, y el de esforzados de 19.8 y 22.2 por ciento. Porcentajes más o menos comparables.

En cambio, para los psicólogos la distribución era muy distinta: solo 34 por ciento de líderes, 18.3 de sucesores y un enorme 47.7 de esforzados. Los autores suponen que esta diferencia refleja las distintas características de las ciencias naturales, comparadas con las sociales y humanidades.

Es interesante que analizando estos datos se pueda clasificar a los científicos en grupos relativamente bien definidos, según el éxito que van teniendo a lo largo de sus carreras. Vasilyev y Chebotarev aclaran que se trata solo de un estudio preliminar, y esperan ampliarlo para incluir más disciplinas.

Quizá este tipo de análisis permita entender mejor las semejanzas y diferencias entre las distintas ciencias, y quizá hallar mejores maneras de evaluar el trabajo y las carreras de los investigadores científicos.

mbonfil@unam.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.