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La ciencia por gusto

El otro PrEP

Martín Bonfil Olivera

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El pasado primero de julio todo México estaba atento a los resultados del PREP, el Programa de Resultados Electorales Preliminares.

Pero hay otro PrEP que es igual de importante para mucha gente: quienes viven con VIH o tienen relaciones sexuales con gente que vive con el virus.

Como se sabe, la infección por VIH dejó de ser mortal para convertirse en una enfermedad básicamente crónica desde que, en los noventa, aparecieron las terapias antirretrovirales altamente activas (HAART o “coctel” antirretroviral). Consisten en al menos tres medicamentos distintos que atacan simultáneamente al virus, lo que hace prácticamente imposible que mute para volverse resistente a los tres fármacos.

Aunque el tratamiento es caro (unos 15 mil pesos por mes por paciente), es mucho más barato que tratar a pacientes infectados que llegan a la etapa de sida. Y, por supuesto, evita miles de muertes.

En países como el nuestro, donde el tratamiento está disponible gratuitamente para quien lo requiera, las HAART han significado un cambio en la cultura de prevención del VIH/sida. Sobre todo si van acompañadas de campañas amplias y constantes de uso del condón.

Pero desde hace unos años el arsenal contra el VIH se amplió con la llamada PrEP o Profilaxis Pre-Exposición. Se recomienda para personas no infectadas que estén en circunstancias de riesgo constante: tener una pareja seropositiva, tener prácticas de riesgo o relaciones sexuales con personas infectadas o cuyo estado se desconoce, etc. Consiste en usar uno de los medicamentos antirretrovirales disponibles (tenofovir y emtricitabina), en la dosis usual: una tableta diaria.

Recientemente, las autoridades de salud informaron que el PrEP comenzará a estar disponible gratuitamente en Ciudad de México a través de la Clínica Especializada Condesa, y también en Guadalajara y Puerto Vallarta, como parte de un programa piloto.

Podría parecer irresponsable invertir en un tratamiento caro para evitar infecciones por VIH cuando existe algo tan barato, seguro y accesible como el condón. Pero la realidad es que hay personas que simplemente no lo usan, ya sea por descuido, prejuicio o por razones más complejas, como la paradójica erotización del sexo sin protección e incluso los movimientos bareback, que defienden el derecho a tener relaciones sin condón. Y aunque se recomienda usar el PrEP junto con condón, lo cierto es que muchas personas simplemente quieren tener relaciones sin usarlo. Para esos casos, el PrEP es válido y útil, pues puede evitar un número importante de infecciones.

Pero por supuesto, el PrEP también tiene desventajas. Su uso prolongado puede afectar al riñón o causar descalcificación de los huesos. Y como fomenta el sexo sin condón, puede provocar un aumento en otro tipo de infecciones de transmisión sexual, como sífilis o gonorrea.

(Mención aparte merece el PEP o Profilaxis Post-Exposición, con el mismo fármaco, que se receta a personas que accidentalmente hayan estado expuestas al virus.)

Es bueno que existan nuevas opciones, y hay personas para las que pueden ser útiles y hasta necesarias. Pero sin duda lo mejor y más recomendable sería reforzar las campañas para el uso amplio y regular del condón: la mejor alternativa que tenemos no solo para evitar la infección por VIH, sino también otras enfermedades.

mbonfil@unam.mx

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