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Miércoles , 20.06.2018 / 10:27 Hoy

La ciencia por gusto

Desinformación y credulidad

Martín Bonfil Olivera

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Cualquiera que entienda la medicina moderna sabe que la homeopatía no funciona: pese a innumerables anécdotas, todos los ensayos clínicos para evaluar su utilidad terapéutica revelan que no es más efectiva que un placebo.

Y cualquiera que entienda química elemental sabe que, además, la homeopatía no puede funcionar, pues se basa en dos premisas incompatibles con todo lo que sabemos de farmacología: una sustancia que causa un síntoma no tiene por qué, diluida, curar tal síntoma y el efecto de una sustancia no aumenta, sino que disminuye, al diluirla.

Sin embargo, las llamadas "medicinas alternativas" —homeopatía, acupuntura, reiki, aromaterapia, cristaloterapia y una larguísima lista— tienen cada vez más seguidores, que aseguran que son eficaces.

¿Por qué se esparcen ideas falsas y dañinas como éstas entre tanta gente? En una entrevista publicada por el Foro Económico Mundial, el especialista italiano en redes sociales Walter Quattrociocchi explica que el fenómeno refleja dos características del intelecto humano: el sesgo de confirmación (prestar atención a la información a la que estamos predispuestos, ignorando la que contradice nuestras expectativas: si compramos un auto rojo, vemos autos rojos por todos lados) y nuestra tendencia a buscar "cierre cognitivo": queremos historias con un final, una conclusión clara. Un "no se sabe" no nos deja satisfechos.

Además, las redes sociales han fomentado la creación de "cámaras de eco": grupos donde todo mundo está de acuerdo y solo se comparte información que refuerza lo que se creía de antemano. De ahí la proliferación de grupos de Facebook que promueven teorías de conspiración, por ejemplo.

Lo peor es que, como otros estudios han mostrado, simplemente propagar información correcta y refutar las creencias falsas de estos grupos no solo no funciona, sino que tiende a hacer que quienes creen en ellas reafirmen su convicción. Aun así, no queda más que seguir combatiendo la desinformación y educando para promover el pensamiento crítico.

En cuanto a la creencia en medicinas alternativas inútiles: si realmente fueran efectivas, ¿no hubieran sido ya adoptadas y aprovechadas por empresas farmacéuticas y sistemas nacionales de salud?


mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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