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Miércoles , 17.10.2018 / 16:19 Hoy

La ciencia por gusto

¿Comer electricidad?

Martín Bonfil Olivera

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Hay organismos que comen carne. Otros, plantas. Pero ¿puede haber seres que se alimenten de electricidad?

Pregunta capciosa: desde hace tiempo se conocen bacterias que se “alimentan” de electrones que arrancan a sustancias inorgánicas. Habitan en el subsuelo o el fondo marino: conocemos apenas una mínima porción de la biodiversidad microbiana del planeta.

Pero presentarlas como algo extraño e inaudito es un poco tramposo: en realidad, todos los seres vivos “comemos” electricidad. Lo que las hace especiales es que logran arrancar electrones a minerales. Todo organismo existe gracias a reacciones químicas en las que arrancamos electrones a ciertos materiales y los donamos a otros, y en el proceso obtenemos energía para vivir. La vida es un conjunto de reacciones de óxido-reducción.

Sí: esas que odiábamos en la secundaria. Cuando se arranca un electrón a una sustancia, ésta se oxida; si se le dona un electrón, se reduce. Siempre que una sustancia se oxida, otra simultáneamente se reduce. Algunas de estas reacciones son espontáneas y liberan energía; otras requieren que se les suministre energía, que se almacena en los productos.

Si el donador y el receptor de electrones están en una batería y el movimiento de electrones se da a través de un cable eléctrico que hace trabajar un motor, hablamos de un circuito eléctrico. Si el donador de electrones es un compuesto orgánico y el receptor es el oxígeno, y el movimiento de electrones se da dentro de una célula, hablamos de metabolismo.

Los animales oxidan compuestos orgánicos altamente reducidos y en el proceso liberan energía para vivir. Las plantas usan energía del Sol para reducir un compuesto altamente oxidado (el dióxido de carbono) y transformarlo en carbohidratos.

Lo novedoso e importante de estas bacterias es que pueden tomar electrones directamente de minerales. Hoy se investiga para buscar maneras de aprovechar estos metabolismos para, por ejemplo, producir metano como biocombustible. Y entenderlas mejor puede servir para buscar vida en otros planetas.

Cuando piense en estar vivo, piense en las reacciones redox que oxidan y reducen trillones de moléculas a cada instante en sus células. Quizá así recuerde con menos odio sus clases de química.

mbonfil@unam.mx Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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