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Cartel de espejos

Tulitas de Torreón y la vida cotidiana a principios del siglo XX

María Isabel Saldaña

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Tulitas fue la hija de Federico Wulff, ingeniero que llegó a la Comarca Lagunera invitado por Andrés Eppen para elaborar el trazo de la ciudad. Cuando yo era directora del Archivo “Papeles de Familia” en la Ibero Laguna, el libro que fue escrito en inglés se tradujo y se imprimió. (Tulitas de Torreón Recuerdos de mi vida en México por Tulitas Wulff Jamieson Torreón, Coah., 2001, Presidencia Municipal de Torreón Coah, Instituto Municipal de Documentación y Centro Histórico Eduardo Guerra, Universidad Iberoamericana Laguna.)

A través de Tulitas podemos imaginar como era la vida en la famosa “Casa del Cerro”, en donde vivía la familia Wulff, perteneciente a una clase alta, pero también podemos imaginar como era la vida de otras clases sociales por sus descripciones. Casi todas las casas tenían su pequeño huerto con una higuera, corral para gallinas y algunos que se podían dar el lujo tenían una vaca; las hortalizas de los chinos eran muy apreciadas; pasaban las carretas vendiendo la leche, nata y quesos de los ranchos; casi todo se hacía en casa, las galletas, las semitas, los pasteles, conservas y encurtidos.

En voz de Tulitas Wulff conoceremos parte de la vida cotidiana de Torreón. “La comida era prolongada y extraña. Empezaba por la sopa, que venía en una sopera y seguíamos con media docena de platillos, el penúltimo eran los frijoles mexicanos que habían sido cocidos, hechos puré y fritos.

Esto era una costumbre no sólo en nuestra casa sino también en todas las demás. El postre era especial consistía de cajeta de membrillo. Toda clase de frutas se preparaban en cajetas que eran pequeñas barras firmes de pasta y se servían en rebanadas delgadas. Otros postres eran el flan (simple natilla horneada) y de vez en cuando un sorbete.

Había una clase de cajeta que nos encantaba, la cajeta de Celaya, jamoncillo o simplemente, la leche quemada”. “Nuestro mozo envuelto en un sarape siempre se dormía junto a la puerta, para darle entrada a aquellos que llegaban tarde. Se levantaba a las 4.30 de la mañana, [……] ordeñaba las vacas, alimentaba a los pollos, recogía los huevos, tallaba los pisos, traía leños para las estufas, vaciaba las cenizas e iba a innumerables mandados”.

La vida en “aquel Torreón” se terminó para la familia Wulff cuando empezó la revolución y tuvieron que regresar a San Antonio, Texas, pero quedaron escritas las impresiones de Tulitas para nuestro gozo y estudio de la vida cotidiana.



mary_saldana2002@yahoo.com.mx

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