• Regístrate
Estás leyendo: Redentores virtuales
Comparte esta noticia
Domingo , 27.05.2018 / 08:03 Hoy

Columna de María Elizondo

Redentores virtuales

María Elizondo

Publicidad
Publicidad

Nuestra redención —la de los mexicanos— está a la orden del día y llevándose a cabo, al minuto, por algún individuo en redes sociales. Un vistazo ahí y no pasa mucho tiempo sin que uno se encuentre con alguna imagen o video que denuncia alguna acción o a algún tercero por algún comportamiento considerado inaceptable, deshonroso o ilegal por el que lo suscribe.

El redentor virtual, un individuo que antes hacía lo que se hace en redes sociales, decide que está cansado y fastidiado de la superficialidad que ahí se encuentra: tanta relación perfecta, vacación fantástica, belleza. Lo suyo ahora es lo profundo, y el protagonismo de otrora hoy pone a buen uso.

¿Que alguien se estacionó en el cajón de los discapacitados sin justificación? Para cuándo es tarde, el redentor ya está ahí con su teléfono, filmando. ¿Que está el culpable por ahí? El redentor ya está también cuestionando, faltaba más. ¿Que hay un auto estacionado con un perro adentro? Ídem.

En este tipo de casos, además, se considera doble la afrenta por tratarse de un animal, lo que justifica aún más la intervención del redentor.

Las semanas pasadas, no conforme con la denuncia de asuntos cotidianos, el redentor se ha ocupado del tema político. En este caso, la actitud redentora ha estado acompañada del sermoneo que busca guiar el voto del mortal promedio, porque el redentor sabe más de política que el de al lado.

Para el redentor cualquier acción llevada a cabo en el ámbito público y considerada errónea —justificada o injustificadamente— es objeto de filmación y publicación en las redes sociales. Poco importa la legalidad del asunto, basta con que él piense que se trata de una ilegalidad, después ya verá. El redentor es un autoperiodista, vaya, pero al redentor, a diferencia del periodista, no lo acota nadie.

Acompaña al redentor además de su teléfono al filmar, su superioridad moral, atributo que le permite registrar todo y a todos, así como increpar, y libre de pecado, arrojar la primera piedra.

Los videos que el redentor comparte en las redes sociales a veces terminan en mostrar a los involucrados en forcejeos o golpes, hecho que depende más que todo del nivel de tolerancia del increpado, pues el redentor siempre está —no obstante presto a increpar— en su mejor comportamiento.

El redentor, ya con material filmado en mano, prosigue a postear, acción con la que quedará demostrada su preeminencia. Desde luego que al postear, el redentor —valiente al fin— se arriesga a ser vilipendiado, unfriendeado y demás interacciones virtuales; pero recibir un poco de odio en redes sociales es asunto menor comparado con la retroalimentación post-post que calcula será en su mayoría adulatoria.

El redentor no considera que su nueva postura en las redes sociales sea una transmutación del protagonismo y de la presunción, porque sus razones son, se dice —a diferencia de las del de al lado— sublimes.

melizondoto@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.