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Miércoles , 20.06.2018 / 23:51 Hoy

Columna de María Elena Barrera

Un siglo de luz

María Elena Barrera

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“Aunque el universo parece tener el mismo aspecto pordoquier, cambia decididamente con el tiempo”, este principio físico que StephenHawking señalara al reducir El universo en una cáscara de nuez, no hizoexcepción en nuestra nación.

Este siglo ha sido testigo de grandes cambios sociales anivel nacional; pese a que nuestra nación mantenga su esencia, su cultura ytradiciones, el México en que vivimos, ya no es el México de hace cien años.

La gran mayoría ha dejado atrás el entorno rural, paravoltear a las metrópolis y conurbaciones, hemos crecido a la par del mundoeconómica, social y políticamente; México se ha afianzado a nivel internacionalcomo una democracia sólida, con derechos cada vez más justiciables.

Estos son los cien años en que más ha progresado lahumanidad y México, codo a codo, ha sido parte de este desarrollo universal,conservando sus valores fundamentales, su patriotismo y su tradición,transmitida generación a generación. De ningún modo podríamos aseverar que sermexicano se condiciona en un determinado tiempo y espacio, ya que no es másmexicano el primer constitucionalista que aquel que hoy respeta y vive elEstado Constitucional.

Hace un siglo, la discusión constitucional versaba sobretemas torales en la justicia social, política, laboral y agraria, materiaspropias del ideario de la Revolución Mexicana, que instruían a reformularnuestra Carta Magna, en busca de consolidar nuestra democracia, a través degarantizar las bases mínimas para la igualdad y la protección de derechos.

Nuestra Constitución fue de avanzada, pero la sociedadsiempre avanza aún más, pluralizándose cada día, obligando al ConstituyentePermanente a dar puntual seguimiento de las necesidades progresivas de laNación, dejando un testigo fiel de los cambios sociales en cada uno de losartículos reformados a nuestra Ley Fundamental.

La Constitución de hoy, no es la Constitución de 1917, asícomo nuestro México cambió, también la Carta Magna fue proclive a dar sustentoa las modificaciones de hecho, generando la estructura idónea sobre la quedescansa el Estado mexicano.


Sus preceptos se han vigorizado, protegiendo el ideariorevolucionario y abarcando grandes deudas, hoy ya saldadas; sumando así, lajudicialización de derechos, la ampliación de los medios de control, la equidadde género y la juridificación de la democracia, principios que fortalecen elEstado de Derecho en que vivimos, allegándonos propiamente a un verdaderoEstado de Derecho Constitucional.

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