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Sábado , 26.05.2018 / 09:58 Hoy

Columna de María Doris Hernández Ochoa

Terrorismo y su estela sin fin

María Doris Hernández Ochoa

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Nuevamente la tierra europea se tiñe de sangre con víctimas inocentes seleccionadas al azar por minorías violentas y fanáticas, que se sienten agraviadas por el Occidente.

El odio las lleva a cometer acciones sanguinarias que es casi imposible prever pese a los magníficos cuerpos de seguridad, inclusive de los Estados Unidos. Nuevamente Paris es el escenario, cuando todavía está fresco el recuerdo de los humoristas masacrados que tuvieron la mala fortuna de caricaturizar a los musulmanes y sus creencias.

¿Qué es el terrorismo?

El terrorismo es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, utilizado por una amplia gama de pseudo organizaciones políticas en la promoción de sus objetivos, tanto por partidos políticos nacionalistas y no nacionalistas, de derecha como de izquierda, así como también por corporaciones, grupos religiosos, racistas, colonialistas, independentistas, revolucionarios, conservadores y gobiernos de poder.

El terrorismo, como táctica, es una forma de violencia que se distingue del terrorismo de Estado por el hecho de que en este último caso sus autores pertenecen a entidades gubernamentales. Se distingue también de los actos de guerra y sus crímenes de que se producen en ausencia de esta. La presencia de actores no estatales en conflictos armados ha creado controversia con respecto a la aplicación de las leyes de guerra.

La palabra «terrorismo» tiene fuertes connotaciones políticas y posee elevada carga emocional, desde el momento en que existen grupos dispuestos a matar o morir por una causa inexplicable para la mentalidad Occidental, pero que posiblemente se centre en un agravio y en una percepción o real amenaza.

En este contexto, son los países y las personas que posiblemente sean la causa de esta reacción visceral las responsables de semejante conducta, desde el momento en que invaden los territorios de los agraviados o hacen mofa de sus creencias, su cultura, vestuario o costumbres… Pero de ninguna manera se justifica esta respuesta porque afectan a la sociedad civil.

Un país también víctima del terrorismo en grado superlativo es los Estados Unidos, quien desde 1983 lo definió como: Violencia premeditada y con motivos políticos perpetrada contra objetivos civiles por grupos subnacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado.

El fenómeno allí está y no tiene límite ni tiempo. Es la respuesta incontrolable a amenaza o agravio, es la venganza a las represalias y defensa de la sociedad civil, como el caso del exterminio de los atacantes a los humoristas parisinos.

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