• Regístrate
Estás leyendo: Renuncias en el gobierno: contraste de México con los Estados Unidos
Comparte esta noticia
Martes , 11.12.2018 / 01:25 Hoy

Columna de María Doris Hernández Ochoa

Renuncias en el gobierno: contraste de México con los Estados Unidos

María Doris Hernández Ochoa

Publicidad
Publicidad

Se afirma que en nuestro país nadie renuncia a un cargo en el gobierno… más bien les solicitan su renuncia, en el mejor de los casos .

Las personas se aferran, en general, al cargo de cualquier nivel y lo incluyen en su patrimonio personal, sin jamás considerar que se pueda renunciar a él, aunque existan razones.

Cierran los ojos ante cualquier anomalía que observan en los niveles superiores argumentando que “no es su asunto”, que lo suyo es trabajar y cumplir.

Sólo que se dan situaciones en que esas jefaturas trasgreden las normas morales y legales a ojos vistas, o bien, su estilo de gobernar resulta incompatible con el buen gobierno y su prestigio. Pero eso no es suficiente para renunciar, sin considerar el oprobio con el que tendrán que vivir el resto de su vida, por su virtual complicidad o por lo menos, complacencia.

Y así, México ha tenido gobernantes y funcionarios que desprestigian el cargo de tal manera, que resulta escandaloso; pero el empleado observa, calla y sigue en el puesto.

Diferente en otros países, en que la renuncia de un funcionario o empleado es una descalificación del jefe superior.

Como contraste por ser caso próximo, en el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, éste se ha ido desmoronando cada mes, por la salida de altos funcionarios que consideraron una afrenta a su honor profesional, a la dignidad política y a la incompatibilidad con los valores.

Y así, han renunciado al gobierno del señor Trump Sean Spicer, Steve Bennon, Anthony Scarmaucci, Reince Pricebuz, Michael Short, Michel Flynn, James Comey, todos ellos y otros de primera línea: portavoces, estrategas, comunicadores, jefe de gabinete, secretario de seguridad, portavoz de prensa, consejero, director del FBI. Es decir, personas que tienen poder, prestigio y proyección política a nivel internacional.

Pero ellas, además de otras que ha dejado sus nombramientos en instituciones de servicios, de tipo cultural y político, reflejan su independencia, decoro y apego al prestigio, arguyendo en lo general, que no pueden trabajar bajo un liderazgo insoportable .

El mismo señor Bennon, estratega de altos vuelos ha dicho al salir, que “la Presidencia de Trump por la que peleamos y ganamos, está acabada” .

¿Qué mexicano ha existido que tenga el valor de renunciar y criticar a su jefe con palabras semejantes? No, no, aquí cobran hasta la última quincena y que después, ruede el mundo.

El caso es excepcional, cuando se conoce que una persona ha renunciado, se especula sobre otras razones que no son por dignidad, decoro, ética o incompatibilidades políticas.

Es difícil tomar decisiones en este campo, cuando se es altamente dependiente de un trabajo en el gobierno y no se han preparado otras alternativas de ingreso. Pero también porque no se ha calibrado el valor del decoro.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.