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Columna de María Doris Hernández Ochoa

Los gobiernos son responsables del capital humano

María Doris Hernández Ochoa

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En los planes gubernamentales y en los informes correspondientes, los ejecutivos de los tres niveles de gobierno exaltan la obra material, la inversión en proyectos, urbanismo, exportaciones, pavimentación, balanza de pagos, caminos, remodelaciones, equipamiento urbano en general, el servicio de agua y en la prevención de problemas por causas meteorológicas. Todo ello está muy bien, pero ¿han dado la debida importancia al capital humano? Una forma de medir ese capital es por la cantidad de años de estudio, pero también inciden las habilidades socioemocionales, la diligencia, la salud; esas y otras dimensiones se complementan desde una edad temprana. Una de las inversiones más rentables que pueda tener un gobierno consiste en centrarse en el capital humano durante los primeros años de vida de un ciudadano. Cuando se suman los beneficios de las inversiones individuales en capital humano, el impacto global es mayor que la suma de las partes. La educación genera beneficios especialmente significativos que influye en la reducción de la pobreza. Ghana es una prueba: desde 1990 este país africano duplicó su gasto en educación mejorando drásticamente sus tasas de matrícula alfabetizada a 64 puntos hasta 2012, reduciendo la tasa de pobreza del 61% al 13% este año, según afirma el Grupo Banco Mundial y su presidente Jim Yong Kim. Las inversiones en educación también puede reducir la desigualdad, así como la disminución de los delitos, que no es posible se cometan mientras la persona está en la escuela. La inversión en capital humano también aumenta la confianza. Las personas más educadas confían más en los demás, y las sociedades más confiadas tienden a lograr mayor crecimiento económico… y son más tolerantes. Es el Estado a través de sus gobiernos quien debe materializar el capital humano, al tomar las decisiones que influyan sobre él: programas de salud, de educación, valores y preparación para el empleo. Maestros mejor capacitados influirán en el producto final. El problema de nuestro país es que, mientras los funcionarios se ocupan primordialmente en el manejo de la recaudación fiscal y en las finanzas, pretenden “ahorrar” en lo importante y se ocupan sólo de lo “urgente”. Los gobiernos locales también tienen su responsabilidad, en cuanto a la mejora continua del capital humano. Las direcciones de recursos humanos se centran más en el control de la nómina y los aspectos administrativos del personal, que en su capacitación y desarrollo. Prácticamente no existen estos departamentos y por lo tanto, capacidad de seleccionar técnicamente, mejorar y evaluar la calidad del trabajo a desempeñar, y mucho menos proyectar su potencial desarrollo.

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