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Jueves , 20.09.2018 / 10:31 Hoy

Columna de María Doris Hernández Ochoa

Contra la libertad de prensa: Misión imposible

María Doris Hernández Ochoa

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En este mes de marzo ha cumplido un año de la desaparición de la comunicadora Carmen Aristegui de la marca MVS, por sus certeras críticas a los gobernantes, y su afán por los bienes materiales; ella dio lugar al famoso caso de “la Casa Blanca”, investigación de su equipo de trabajo que llegó hasta el fondo de los laberintos del poder y los contratistas favorecidos, que siempre buscan la fórmula de “agradecer” la preferencia.

Fue el día 13 de ese mes de 2015, cuando la empresa radiofónica Multivisión impidió que Carmen Aristegui y sus colaboradores emitieran el informativo matutino, supuestamente porque la periodista violentó los códigos de ética de la empresa al utilizar la marca para otros fines, versión por demás endeble, en la que nadie creyó. Así, Aristegui inició un proceso legal por espacio de varios meses a través del cual demostró no sólo la solvencia moral del equipo, sino la ausencia de un motivo válido para sacarlos del aire.

La mano del régimen fue más que evidente. Una vez más, desde el poder, se agredió la libertad de expresión en México: no fue respetado el derecho a la información que debemos tener los ciudadanos, se agredió a la libertad de prensa y, con alevosía, fueron violentadas cada una de las garantías constitucionales para el ejercicio del periodismo en México.

Sin embargo, Carmen encontró rápido acomodo en la televisora internacional CNN, en donde continua difundiendo información y haciendo entrevistas marcado todo su trabajo con una total libertad, como corresponde a la esencia de las comunicaciones: conformar la opinión pública.

Ahora el “ranking” de la periodista está más arriba y cuenta con la credibilidad de su inmenso auditorio, que debe ser el objetivo más importante para todo comunicador: conquistar auditorio o lectores con base en su independencia y veracidad, oportunidad del tema, su análisis y consecuencias, para lo cual se requiere ética profesional y una fuerte preparación. De otra manera, se escribirá o hablará sólo para complacer a sus patrocinadores.

Parafraseando el pensador francés; podemos no estar de acuerdo con algunos comunicadores, pero debemos defender su derecho a ejercer su profesión.

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