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Sábado , 21.07.2018 / 12:55 Hoy

La Cueva de la Hidra

Sucesión: La Paradoja

Margarita Jiménez Urraca

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Jóvenes políticos y otros, no tanto, empiezan a desfilar por los medios de comunicación, a mostrar músculo, tienen una intensa actividad en redes sociales, unos más que otros, los hay prudentes, los que se presentan en eventos lucidores, sonríen, abrazan, dan la mano, miran afectuosamente a los asistentes, les hablan: son los aspirantes a ser candidatos a gobernadora o gobernador del Estado de México; esperan el banderazo oficial para formalizar sus esfuerzos rumbo a la elección de 2017, más allá de la posibilidad o no de alianzas de sus partidos. Así empiezan las cosas en este proceso. Los que se alinean a las reglas, ya trabajan su posible candidatura con discreción pero insisten, quienes tienen recursos sobrados, los usan, se pasean, pero "respetan los tiempos", no así la "Promotora de la Soberanía Nacional en el Estado de México", Delfina Gómez, militante de MORENA, nombrada por Andrés Manuel López Obrador, quienes se valen de este artilugio para adelantarse al proceso.

Por qué Delfina y su promotor toman una vereda alterna, porque hoy por hoy, ser político y no parecerlo es clave en una época de descrédito de la actividad, desafío paradójico que implica acercarse a la gente y ser creíble, no ser rechazados y lograr su confianza, ahora que las fechas llaman a iniciar los trabajos preparatorios, los esfuerzos de diálogo y apoyo a las comunidades, el que debió haberse iniciado hace mucho. Las reacciones de la calle, de los memes, de los grupos beligerantes, de artistas populares, de las redes, satanizan a la política y a los políticos, y todos son medidos con un mismo rasero ¿Quién se salva?

Es lugar común señalar que para el PRI, la elección de 2018, pasa por su triunfo en la entidad mexiquense, pero también lo es para los otros partidos; en este territorio se verá de qué color pinta el colorado: ganar la gubernatura mexiquense se convierte en símbolo, desafío y definición de país para los próximos años.

La elección mexiquense tendría que ser ejemplar, llevarse a cabo con pulcritud democrática, buenos candidatos y campañas de altura, si no es así, perdemos todos. Ciertamente el PRI podría perder más, aquí nació el presidente Enrique Peña Nieto, de aquí fue su gobernador, sólo que ahora, ser y no parecer política o político hace más o menos confiables a los candidatos. Despertar empatía y confianza, eso ya es otra cosa, y ganar, bueno requiere de elixires mágicos que mezclen profesionalismo, honestidad, propuesta viable, popularidad, capacidad y amor patrio, ni más, ni menos.

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